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El viernes 16 de octubre, unos 120 estudiantes de ingeniería en petróleo se entrenaron en Neuquén para operar pozos no convencionales. La actividad se llamó Desafío CEPH y la organizó la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH). Fue la primera capacitación de este tipo que la cámara dicta para alumnos universitarios. Los participantes llegaron desde seis casas de estudio del país. Durante una jornada trabajaron sobre escenarios de la cuenca, aunque en un entorno seguro y controlado.
El encuentro se hizo en el marco de la reunión anual de los capítulos estudiantiles de la Society of Petroleum Engineers (SPE). El soporte técnico lo aportó el Instituto Vaca Muerta (IVM), que recreó situaciones operativas reales sin riesgo para los alumnos. Detrás de la convocatoria está la Comisión de Vinculación Universitaria de la CEPH. Ese grupo nació para acercar la universidad a la industria. También busca que la formación de los futuros profesionales responda a lo que las empresas necesitan de verdad. Desde la cámara sostienen que contar con profesionales capacitados es uno de los desafíos más grandes del sector.
Seis universidades, cuatro equipos y un reto técnico
La convocatoria reunió a alumnos de seis universidades. Vinieron del ITBA, la UBA, la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. También participaron estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad Nacional del Comahue, la casa de estudios local. Los organizadores los dividieron en cuatro grupos. Cada equipo enfrentó un reto técnico sobre operación de pozos, con profesionales de las compañías socias como guías. Esos profesionales orientaron el análisis de las consignas y después evaluaron los resultados. Es decir, el Desafío CEPH los puso frente a problemas parecidos a los que van a encontrar cuando entren a trabajar en Vaca Muerta.

Schamber: «un proyecto de país» que necesita ingenieros
El director ejecutivo de la CEPH, Juan Schamber, aprovechó la jornada para hablarles del lugar que ocupa el sector. «El petróleo y el gas son parte de un proyecto de país que hoy llevan adelante miles de trabajadores, y al que ustedes pueden sumarse para hacerlo realidad», les dijo. Después agregó que van a ser «protagonistas de un futuro desafiante». Según Schamber, sostener el aumento de la producción y de las exportaciones depende de dos cosas. Por un lado, del esfuerzo continuo de la industria. Por el otro, del compromiso de los profesionales que se van a incorporar en los próximos años.
La provincia también estuvo presente. El ministro de Economía de Neuquén, Guillermo Koenig, participó de la puesta en común que cerró la jornada. Su presencia fue una señal de respaldo: para una provincia productora, formar mano de obra calificada pesa tanto como atraer inversiones. La demanda de técnicos e ingenieros crece al ritmo de la actividad en la cuenca. Por eso el empleo calificado se volvió un tema central de la agenda de energía y sociedad en la región.
Lo que viene después del primer Desafío CEPH
El Desafío CEPH tuvo este año su primera edición. La Comisión de Vinculación Universitaria nació para sostener ese puente entre las aulas y las empresas. El dato de fondo es que la industria necesita cada vez más ingenieros formados en no convencionales. Y la cuenca, hoy, es el mejor laboratorio posible. Lo que viene ahora es ver cuántos de esos 120 futuros ingenieros terminan trabajando en el sector. El camino habitual pasa por las pasantías y los primeros contratos en operadoras y empresas de servicios de la economía regional. Ahí se va a medir si el entrenamiento del viernes fue el comienzo de algo más grande.

