A las 10:30 de la mañana, en la esquina de Olascoaga y Lanín, los carteles de CGT regional, ATEN, UPCN, SEJUN y SIPROSAPUN apuntaban contra la reforma laboral y el ajuste nacional. A 1.150 kilómetros, en el predio de La Rural, el gobernador Rolando Figueroa y el CEO de YPF, Horacio Marín, hablaban del futuro de Vaca Muerta y del financiamiento del GNL delante de un auditorio de empresarios, técnicos y diplomáticos. Dos retratos del 1 de mayo neuquino — y la pregunta que los conecta es si el «cambio» que anuncian los dirigentes alguna vez baja a la calle.
«Cuando se firme el financiamiento del GNL, se viene el cambio»
La frase la dejó Marín en el panel «Vaca Muerta: el futuro del talento y la empleabilidad», organizado por la Fundación YPF en el marco de la Feria del Libro. El CEO viene repitiendo el mensaje desde marzo: la compañía ya consiguió «más de dos veces el financiamiento necesario» para la primera fase del proyecto Argentina LNG, que demanda unos USD 20.000 millones. Aproximadamente el 70% se cubre con créditos internacionales y el 30% con aportes directos de los socios. La primera etapa, de USD 15.500 millones, está cerca del cierre.
Lo que falta es la firma. Y Marín lo presenta como el punto de inflexión: a partir de ahí, según su pronóstico, Vaca Muerta deja de ser una promesa exportadora y pasa a ser un proyecto en ejecución con cronograma. La industria proyecta USD 130.000 millones de inversión en los próximos 4 a 5 años entre exploración, infraestructura y desarrollo. Los números son enormes y las dudas también.
Vaca Muerta y la meta del millón de barriles
Argentina ya superó este año los 858.000 barriles diarios de petróleo, una marca que rompió el récord nominal de 1948. La meta declarada es llegar al millón de barriles diarios antes del cierre del año, un piso que consolidaría al país como exportador neto de energía y que multiplicaría las regalías que ingresan a la provincia. Para 2031, los pronósticos de YPF y la Secretaría de Energía ubican las exportaciones del sector en torno a los USD 45.000 millones anuales.

Esos números explican por qué las regalías ya representan el 50% del presupuesto neuquino. Y también explican por qué la provincia se juega buena parte de su modelo a que la curva exportadora despegue en tiempo y forma.
La advertencia de Figueroa que Marín no nombró
Mientras Marín pintaba el horizonte, Figueroa eligió frenar las expectativas. El gobernador buscó desarmar expectativas sobredimensionadas sobre el mercado del trabajo en Neuquén. Insistió en que el desarrollo de Vaca Muerta «excede el recurso en sí mismo» y requiere «coordinación, competitividad y planificación de largo plazo». Traducido: no todos los neuquinos van a trabajar en el petróleo, y los que sí lo hagan necesitan formación específica que hoy no existe en escala suficiente.
Por eso el eje del panel fue el Instituto Vaca Muerta, la apuesta conjunta entre la provincia, YPF y más de 30 empresas para certificar mano de obra calificada. Marín comprometió certificar miles de trabajadores por año y enviar profesionales a programas internacionales. La cifra concreta — cuántos por año, en qué oficios, con qué inserción real — quedó pendiente.
La voz que faltó en La Rural
El panel no incluyó voces gremiales. Y la ausencia es relevante. Los sindicatos petroleros vienen reclamando que el salto productivo se traslade en mejores condiciones laborales: jornadas extendidas, accidentes en yacimientos remotos y la subcontratación que pulveriza convenios siguen siendo el reclamo de fondo. Ese mismo 1 de mayo, en Plaza de Mayo, la CGT nacional movilizó contra la reforma laboral del gobierno de Milei. En Neuquén capital, la concentración de Olascoaga y Lanín agregó un reclamo provincial: el desfasaje entre los aumentos paritarios y la inflación real.
El contraste es político, no anecdótico. Las regalías financian al Estado neuquino. Pero los salarios estatales — pagados con esas regalías — corren detrás de los precios. Y el sector que las genera todavía no derramó empleo formal en la magnitud que sus voceros suelen prometer.
Lo que está en juego en mayo
Mayo trae dos definiciones que pueden mover la aguja. La primera: la firma del financiamiento del GNL, que Marín ubica como inminente. La segunda: la negociación paritaria del próximo tramo salarial estatal, que cierra en julio. Si el GNL avanza, las regalías que llegan a Neuquén van a engordar. Si la paritaria queda corta, el malestar gremial que hoy se expresó en Olascoaga va a escalar.
Figueroa lo sabe. Por eso eligió no prometer empleo masivo. Y por eso Marín eligió hablar de cronograma y no de fechas. Lo que se firme en las próximas semanas — financiamiento por un lado, paritaria por el otro — va a definir si el 1 de mayo de 2027 muestra el mismo contraste, o uno más equilibrado.
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