En plena discusión salarial con las cámaras empresariales, el gremio petrolero fijó este viernes 11 de septiembre una posición que no piensa mover. Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, lo dijo sin rodeos: «Los trabajadores no van a tener pérdida del poder adquisitivo». La frase ordena la paritaria petrolera de esta primavera. Pero también marca el terreno frente a un pedido de Halliburton que el gremio ya dio por rechazado.
Salarios atados a la producción de Vaca Muerta
El argumento central del sindicato es simple. La cuenca produce más que nunca y los aumentos tienen que acompañar esos números. Según Rucci, los récords de producción de Vaca Muerta no pueden convivir con salarios que se atrasan frente a la inflación. Por eso el gremio plantea que la recomposición salarial siga el ritmo de los resultados productivos. No es una consigna nueva, aunque ahora llega en un momento particular: las empresas de servicios presionan por bajar costos mientras la actividad crece.

La negociación sigue abierta. Rucci anticipó que el sindicato va a mantener el diálogo con las cámaras para alinear los salarios con los resultados de la cuenca. Es decir, el gremio no rompe la mesa, pero tampoco acepta un acuerdo que deje a los trabajadores por debajo de la inflación. Esa es la frontera que el dirigente dejó escrita esta semana.
Halliburton pidió un recorte del 23% y dio siete días
El punto más tenso de la paritaria petrolera llegó desde una de las grandes compañías de servicios. Halliburton pidió una reducción del 23% en sus contratos y otorgó un plazo de siete días para responder. Rucci fue tajante: «No hay posibilidades de que se pueda acceder a ese pedido que ha hecho Halliburton». Para el gremio, un ajuste de esa magnitud terminaría cayendo sobre los salarios y las condiciones de trabajo. Además, sentaría un precedente para el resto de las contratistas de la cuenca.
El pedido de Halliburton expone una tensión que atraviesa a todo el sector de servicios. Las operadoras producen récords, pero las empresas que perforan, fracturan y mantienen los pozos negocian sus contratos bajo presión de costos. Cuando una contratista pide recortar un 23% en sus contratos, el impacto llega hasta la boca de pozo. Ahí es donde el sindicato pone el límite.
Compre Neuquino: el otro frente abierto
La paritaria no es el único reclamo. Rucci también denunció incumplimientos del Compre Neuquino, el régimen provincial que prioriza a las empresas y a los trabajadores neuquinos en la cadena de Vaca Muerta. «Estamos más de un 20% o un 30% abajo», sostuvo. El dato importa porque ese esquema es una de las herramientas con las que la provincia busca que el crecimiento de la cuenca derrame en empleo local. Si las empresas no cumplen, el efecto sobre el trabajo neuquino se diluye. Por eso el gremio suma ese punto a la mesa con las cámaras como parte de la misma discusión.
Lo que viene ahora
El próximo paso está en la mesa con las cámaras. El sindicato quiere cerrar un número que sostenga el poder adquisitivo y que refleje la producción récord. Las empresas, en cambio, llegan con la presión de costos que Halliburton puso sobre la mesa con un plazo concreto. Mientras esa discusión avanza, la política provincial sigue de cerca la pulseada, porque el resultado de la paritaria petrolera marca el pulso salarial de toda la economía regional. El plazo de siete días que fijó Halliburton es la primera fecha a mirar. Después vendrá la respuesta de las cámaras al planteo del gremio.

