El vino artesanal se convirtió en la nueva carta turística de Senillosa. El enoturismo en Senillosa ya cuenta con tres bodegas habilitadas como prestadores turísticos: Puerta Oeste, Impasse y Fincas del Limay. Las tres ofrecen recorridos por los viñedos, degustaciones guiadas y eventos que cruzan vino, gastronomía y cultura. La propuesta, que el gobierno provincial difundió este lunes 17 de agosto, genera empleo local y proyecta el nombre de la localidad más allá de la provincia. Es una pieza más del turismo neuquino que busca diferenciarse con experiencias auténticas.
Puerta Oeste: el Pinot Noir que viaja a todo el país
Hace más de una década, Viviana Goldstein y Julio Penrós fundaron su bodega artesanal. Hoy producen entre 4.000 y 5.000 botellas anuales con uvas propias. En su finca crecen Malbec, Cabernet Franc, Torrontés Riojano y Chardonnay, aunque el varietal insignia es el Pinot Noir. «Desde que nació el emprendimiento, nos llevó mucho trabajo y esfuerzo«, recordó Goldstein. También destacó el apoyo estatal: «Siempre tuvimos el acompañamiento del Centro PyME-ADENEU, eso fue fundamental».

El costado turístico llegó de a poco. Empezaron con eventos chicos, sumaron a otros emprendedores y le agregaron cultura: folklore, tango y payadores como Maximiliano Salas, oriundo de Senillosa. La bodega viene de participar en la vigésima edición de la feria Caminos y Sabores, en Capital Federal, donde compartió stand con productores de Río Negro. «A Senillosa la hacemos conocer en todo el país«, resumió Goldstein. Las visitas se coordinan con reserva previa por Instagram (@vinospuertaoeste) o por WhatsApp.
Impasse: cata y maridaje los sábados a la tarde
La segunda propuesta apuesta a una producción limitada pero de calidad. Impasse abre su bodega los sábados de 18 a 20:30, con visita guiada por el establecimiento, cata y maridaje de vinos. La reserva previa es obligatoria, por WhatsApp o por su cuenta de Instagram (@impasse_wine). «Queremos que las personas puedan visitar el viñedo, conocer el proceso y probar los vinos en el lugar donde se originan«, explicó Rosana Jurio, creadora del emprendimiento. Sus vinos se venden sobre todo en Buenos Aires y en algunas vinotecas del Alto Valle.
Dos décadas de apuesta provincial a la vid
Detrás de las bodegas hay una política de largo plazo. La provincia promueve la implantación de vid en la zona desde hace más de 20 años, con la mayor superficie plantada entre 1999 y 2002. El Programa Vitivinícola del Centro PyME-ADENEU, organismo del ministerio de Economía, Producción e Industria, acompaña a los emprendimientos con asistencia técnica, capacitación y financiamiento. Hoy Senillosa tiene cinco elaboradores de vino y productores de uva para vinificar. La asistencia técnica cubre unas 8 hectáreas, con seguimiento del manejo de campo, del momento de cosecha y del proceso enológico. Es una escala artesanal, pero con impacto directo en la economía regional.
El enoturismo en Senillosa crece año tras año y empieza a instalar a la localidad como puerta de entrada a los sabores patagónicos. Lo que viene ahora es la consolidación de esa oferta: más visitas guiadas, más eventos culturales entre viñedos y una vitrina nacional que ya se abrió en ferias como Caminos y Sabores. Para el visitante, el plan es simple. Reservar, recorrer el viñedo y probar el vino en el mismo lugar donde nace.
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