Primera escuela de negocios de la Patagonia — formación profesional aplicada
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El crecimiento de Vaca Muerta arrastra un problema que todas las proyecciones repiten: la falta de personal capacitado. Una empresa de servicios decidió atacarlo desde la base, con un programa que acercó a 14 jóvenes de Vista Alegre a la industria del petróleo y el gas. La primera edición cerró con la entrega de certificados, según se conoció esta semana.
La iniciativa es de Latitud 45, una compañía especializada en servicios de pumping en la Argentina. El curso convocó a 14 jóvenes de entre 18 y 29 años de Vista Alegre y comunidades cercanas, que completaron 35 horas de formación en ocho semanas. La idea nació de una preocupación de largo plazo: la demanda de trabajadores formados que va a traer la expansión de la cuenca en la provincia del Neuquén. Por eso la empresa buscó generar un primer contacto entre el talento local y el empleo que ofrece el sector energético.
Cómo fue la formación, de los talleres a la base operativa
El recorrido arrancó con tres talleres de habilidades socioemocionales, trabajo en equipo, comunicación y cultura laboral. Esas clases estuvieron a cargo de Fundación Empujar, una organización que prepara a jóvenes de contextos vulnerables para entrar al mercado laboral formal. El diseño del programa se armó junto a Luz García Cuerva, directora ejecutiva de la Fundación Horacio Zorraquin y consultora en sostenibilidad, que acompañó el vínculo entre los participantes y la compañía.

Después llegaron siete jornadas presenciales de formación técnica, dictadas por instructores de la propia empresa. Allí se vieron contenidos de petróleo y gas, servicios de pumping, seguridad, salud y ambiente, equipos de cementación, líneas de alta y baja presión y conducción vehicular. Las últimas dos jornadas se hicieron en la base que la firma tiene en la localidad. En ese espacio, los jóvenes de Vista Alegre tuvieron contacto directo con los equipos que se usan en las operaciones de Vaca Muerta y conocieron parte de las tareas diarias de los trabajadores.
La empresa y el sindicato, en la misma foto
Del cierre participaron Gaspar Melia, presidente de Latitud 45, y Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa. «Tenemos una industria con enormes oportunidades de desarrollo», señaló Melia durante el acto. El desafío, agregó, es «generar las condiciones para que el talento local pueda conocerla, formarse y proyectarse dentro de ella». También estuvieron integrantes de los equipos de operaciones y capital humano de la compañía, junto con representantes de la Mutual MEOPP y la obra social OSPEPRI.
Rucci puso el acento en un punto concreto: «Es importante que se capaciten, sobre todo en seguridad». El dirigente adelantó además que el gremio quiere replicar el modelo en su propio centro de capacitación, que está próximo a inaugurarse. Esa coincidencia entre empresa y sindicato no es menor en una industria donde la formación suele quedar detrás de la urgencia operativa.
Lo que viene para el talento local
Los participantes evaluaron la experiencia al terminar el programa y destacaron las herramientas que se llevaron de cada etapa. «Sigan como van, que le están cambiando la vida a los pibes a base del conocimiento», escribió uno de ellos en la encuesta de cierre. La experiencia de los jóvenes de Vista Alegre deja una señal para el resto de la cuenca: el acceso al empleo petrolero también se construye desde las comunidades chicas, antes de que la demanda apriete. El próximo paso a seguir es la apertura del centro de capacitación del sindicato, que promete llevar esa misma lógica a mayor escala dentro de la agenda de empleo y formación del sector energético.

