El Movimiento Popular Neuquino cambió de conducción esta semana. El diputado provincial Gabriel Álamo asumió como presidente de la Junta de Gobierno del partido, en reemplazo del exgobernador Omar Gutiérrez. Pero el recambio no termina ahí. Jorge Lara, funcionario del gobierno provincial, va a presidir la Convención partidaria en lugar de Jorge Sapag. Dos exgobernadores dejan así los cargos orgánicos más importantes del partido que condujo la provincia durante décadas. Y lo hacen en septiembre de 2026, cuando el MPN ya definió que no llevará candidatos propios a las elecciones de 2027.
Cómo quedó la nueva Junta de Gobierno del MPN
La Junta que encabeza Álamo reúne nombres conocidos de la estructura partidaria. Miryan Abojer es la vicepresidenta primera y Tomás Martínez, el vicepresidente segundo. Marita Villone quedó a cargo de Acción Política, Juan Grandi de la tesorería y Alicia Comelli de la secretaría general. Además, otros trece dirigentes integran el cuerpo. En total, la conducción suma diecinueve integrantes, con una mezcla de legisladores, funcionarios y referentes territoriales. El armado responde a una lógica de unidad: no hubo pelea por los lugares porque tampoco hubo competencia.

De hecho, una sola lista, la «Celeste y Blanca», se presentó para ambos órganos. Por eso la renovación se resolvió sin votación disputada en casi toda la provincia. La excepción fue Centenario, donde se impuso la «lista Roja». Ese resultado local es el único dato de competencia real en todo el proceso. Para un partido acostumbrado a internas ásperas, el contraste con el pasado es notorio. La política provincial mira el movimiento con atención, ya que el MPN sigue siendo un actor de peso en la Legislatura y en los municipios.
Sobisch y el MAPO cuestionan los plazos
Sin embargo, la falta de competencia no significa consenso pleno. Sectores internos, como el MAPO, y el exgobernador Jorge Sobisch cuestionaron el proceso. El reclamo apuntó a los plazos fijados para presentar los avales, un requisito clave para que una lista alternativa pueda competir. Según esa mirada, el cronograma condicionó la posibilidad de armar otras ofertas. La conducción entrante, en cambio, llega con la legitimidad de haber sido la única opción en la mayoría de las seccionales. Esa tensión entre quienes se sienten afuera y quienes toman el control del sello va a acompañar los primeros meses de la gestión de Gabriel Álamo.
Zapala, la Convención y la definición sobre 2027
El próximo paso es la Convención. El órgano se reunirá en Zapala con 52 convencionales de todas las seccionales, y ahí Lara tomará formalmente el lugar de Sapag. La Convención es el ámbito donde el partido fija su línea política. Por eso importa tanto en este momento: el MPN ya se bajó de la pelea electoral de 2027, sin candidatos propios y con libertad de acción para sus dirigentes. Esa definición cambia el mapa para el oficialismo provincial y para la oposición, porque libera a intendentes y legisladores del partido para tejer acuerdos por su cuenta.
Lo que viene ahora es la traducción práctica de ese esquema. Habrá que ver cómo administra Gabriel Álamo un partido que conserva estructura, historia y presencia territorial, pero que renuncia a competir con sello propio. También quedará por verse si Sobisch y el MAPO sostienen sus objeciones o si el cierre de listas único termina de imponerse como hecho consumado. Mientras tanto, el MPN sigue con representación activa en la Legislatura del Neuquén, y su peso en la agenda económica y política de la provincia dependerá de las decisiones que tome la nueva conducción en los próximos meses.

