El código minero de Neuquén está más cerca de su reemplazo, después de medio siglo de vigencia. La comisión de Hidrocarburos, Energía y Comunicaciones de la Legislatura retomó esta semana el debate del proyecto que el gobernador Rolando Figueroa envió el 1 de marzo. Para destrabar el tratamiento, el oficialismo presentó una versión más corta: la nueva redacción recorta 80 artículos del texto original, que había llegado con 288.
El diputado Damián Canuto (PRO), presidente de la comisión, explicó los cambios y aseguró que la discusión sigue abierta. Según dijo, el documento se puso en consideración para sumar «todo tipo de sugerencias». El objetivo de fondo no cambió: reemplazar el código de procedimiento vigente desde 1975, una norma pensada para otra época de la política minera provincial.
Qué cambia en la nueva versión del proyecto
El texto recortado incorpora un criterio de suspensión de plazos similar al del nuevo Código Procesal Civil de la provincia. Sin embargo, todavía falta un cotejo con la ley de procedimiento administrativo, según admitió Canuto. El diputado también marcó una diferencia de naturaleza entre ambos regímenes. El trámite minero «no es judicial», explicó. En el fuero civil, en cambio, «el particular asume un rol más litigante a la hora de dar inicio a un trámite» y puede controvertir las decisiones tomadas.

La oposición pidió precisiones sobre los objetivos de la reforma. César Parra (PTS-FIT-U) planteó que uno de los puntos a resolver es la relación con el esquema procesal civil adversarial. Brenda Buchiniz, del bloque Cumplir, reclamó además conocer la opinión de la Cámara de Minería de Neuquén y de la entidad que agrupa a las empresas del sector a nivel nacional.
Regalías y arenas de Vaca Muerta, el trasfondo del debate
La reforma del código minero de Neuquén no viaja sola. El Ejecutivo la envió junto a otro proyecto para cobrarle regalías a la actividad, algo que hoy la provincia no hace. El esquema prevé una alícuota del 2% si los minerales se procesan dentro del territorio provincial y del 3% si el procesamiento ocurre afuera. El incentivo apunta a que el agregado de valor quede en la economía neuquina.
Detrás del debate hay un negocio en expansión: las arenas para la fractura hidráulica que demanda Vaca Muerta. La industria consume alrededor de 7 millones de toneladas anuales y cada pozo requiere entre 11.000 y 15.000 toneladas. Ese material llegó históricamente desde Entre Ríos y Chubut, con un costo logístico alto. Este año, además, se hicieron las primeras pruebas de fractura con arenas extraídas en suelo neuquino, y la provincia cerró 2024 con más de un centenar de solicitudes de exploración de arenas silíceas.
El Gobierno defendió la redacción del nuevo código porque permitiría un procedimiento «completo, escueto y transparente». Ese punto, sostiene, es clave para reducir la especulación con áreas de exploración y los riesgos del manejo privado de minerales en lotes fiscales. La preocupación se concentra en los de tercera categoría, la clasificación del Código de Minería que incluye materiales como las arenas.
Lo que viene en la comisión
El proyecto sigue sin despacho de comisión y sin fecha de votación. El próximo paso es el cotejo técnico con la ley de procedimiento administrativo y la ronda de opiniones que pidieron los bloques. Si el consenso avanza, el código minero de Neuquén tendrá su primera actualización integral en 50 años, justo cuando la provincia busca enganchar a la minería con el tren de Vaca Muerta.

