Mientras el país cierra empresas, Neuquén las abre. Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026, la Argentina perdió 30.385 empleadores privados, una caída del 6%. Sin embargo, las empresas en Neuquén crecieron: la provincia sumó 148 firmas netas y es la única de las 24 jurisdicciones del país con saldo positivo. El dato surge de un relevamiento de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), elaborado por su Dirección Nacional de Estudios y Estadística en la órbita del Ministerio de Capital Humano y difundido esta semana.
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Un +1,7% que ninguna otra provincia consiguió
El registro de empleadores neuquinos pasó de 8.950 a 9.098 firmas durante la era Milei. Es un avance del 1,7%, modesto en volumen pero único en el mapa nacional. De hecho, ninguna otra jurisdicción logró siquiera empatar. Las grandes provincias explican buena parte de la sangría: Buenos Aires resignó 8.076 empresas (-4,8%), Córdoba 4.796 (-9,3%), la Ciudad de Buenos Aires 3.184 (-2,6%) y Santa Fe 3.043 (-6,1%). En términos porcentuales, además, las peores caídas se dieron en La Rioja (-19,1%), Catamarca (-14,2%) y Tierra del Fuego (-13,9%).
El contraste también alcanza a la Patagonia. Otras jurisdicciones de la región sufrieron la merma de establecimientos por la caída del consumo interno y los costos operativos. Neuquén, en cambio, funcionó como un polo de atracción para emprendimientos de distinta escala, según describe el informe. La provincia no solo sostuvo su tejido formal de empleadores: lo expandió.
Vaca Muerta explica la excepción
La razón está bajo tierra y en la superficie. El desarrollo de Vaca Muerta y de sus servicios asociados armó un ecosistema que resguarda la actividad comercial local y sigue atrayendo inversiones. En las zonas de producción hidrocarburífera se abren, de manera constante, nuevas prestadoras de servicios, talleres y comercios para abastecer una demanda que no para de crecer. Las obras de infraestructura complementarias suman su parte. Por eso el fenómeno no se mide solo en facturación o en producción bruta: se refleja en la capacidad concreta de crear empleadores formales, el mismo motor que viene ordenando la agenda de la cuenca neuquina.
Qué mide el informe y qué no
El relevamiento cuenta empresas empleadoras privadas registradas, es decir, firmas con al menos un trabajador formal a cargo. Por eso el saldo neto de 148 empresas en Neuquén no habla de monotributistas ni de la economía informal, sino del núcleo del empleo privado registrado. Es un indicador más exigente que la facturación, porque cada alta implica una estructura que paga salarios y aportes. Aunque el número parezca chico frente a las 30.385 bajas del país, el signo es lo que importa: positivo en una sola jurisdicción de 24. Es el tipo de dato que marca la diferencia en la lectura de la economía regional.
Lo que viene: sostener el saldo positivo
El desafío de Neuquén es que la excepción no dependa de un único motor. Hoy la cuenca sostiene el crecimiento del entramado empresarial, pero esa concentración también expone a la provincia al ritmo de la inversión petrolera. Mientras tanto, el resto del país mirará el próximo corte del registro de la SRT, porque un cambio de tendencia nacional se notará primero en las provincias grandes. Para las empresas en Neuquén, el dato de septiembre confirma una ventaja construida durante tres años de contracción general. El próximo paso es convertirla en diversificación: que los talleres, comercios y prestadoras que nacen al calor del petróleo encuentren clientes también fuera de la cuenca.

