Los gremios que más veces marcharon por separado en Neuquén decidieron, por una vez, caminar juntos. ATE, ATEN, SEJUN y el sector de la actividad privada presentaron una lista única para conducir la central sindical en la provincia. La nómina, identificada como Lista 10, compite en las elecciones de la CTA del próximo 3 de noviembre, a poco más de una semana. Están habilitados para votar unos 60.000 trabajadores. Nunca antes los estatales, los docentes, los judiciales y los privados habían confluido en una sola propuesta para la central en Neuquén.
Quién integra la lista única de ATE, ATEN y SEJUN
La nómina la encabeza Carlos Quintriqueo, secretario general de ATE. Lo acompañan Cintia Galetto, secretaria adjunta de ATEN; Juan Carlos Hernández, por la actividad privada; y Santiago Alonso, de SEJUN. A nivel nacional, la Lista 10 responde a la conducción de Roberto Baradel. El armado reúne, entonces, a los cuatro sindicatos con mayor capacidad de movilización de la provincia. Hasta ahora cada uno había llegado a la central por su propio carril, aunque compartieran reclamos frente al gobierno provincial. Por eso la novedad no es solo la lista: es que los gremios aceptaron una jefatura común dentro de la política sindical neuquina.

Vaca Muerta y la distribución de la riqueza
El eje discursivo de la lista es uno solo: quién se queda con la renta de la cuenca. Quintriqueo lo resumió sin rodeos. «Vaca Muerta derrama a las empresas que se llevan riquezas, pero no a los trabajadores», afirmó. La secretaria general de ATEN, Fanny Mansilla, fue en la misma dirección. «Estamos disputando la distribución de la riqueza. Si no nos unimos, la llevarán las multinacionales», sostuvo. Galetto, en cambio, puso el foco en el rol de la central: «esta CTA debe disputar la distribución de la riqueza», dijo. Las tres frases apuntan al mismo contraste. Mientras la producción de Vaca Muerta crece y la inversión llega, los salarios estatales y docentes siguen siendo el centro de cada paritaria provincial.
Ese planteo tiene un destinatario claro, además de las operadoras. Una central que agrupe a estatales, docentes, judiciales y privados cambia la escala de cualquier reclamo. De hecho, los conflictos gremiales de los últimos años se resolvieron sindicato por sindicato, con el gobierno negociando en mesas separadas. Si la Lista 10 gana el 3 de noviembre, el Ejecutivo provincial va a tener enfrente a una CTA con una sola voz y con los gremios más grandes adentro. No es un dato menor para la economía provincial, donde el empleo público pesa tanto como el petróleo en el humor social.
Lo que viene: la votación del 3 de noviembre
La campaña es corta y el padrón, amplio. Unos 60.000 trabajadores pueden votar en las elecciones de la CTA en Neuquén, según la convocatoria de la central. El resultado va a medir dos cosas a la vez. Primero, si la unidad de los cuatro gremios se traduce en votos o queda en una foto de dirigentes. Después, qué peso real tiene la línea de ATE y de Baradel sobre el conjunto de los afiliados neuquinos. Lo que se define el 3 de noviembre, entonces, no es solo la conducción de una central. Es quién va a sentarse del otro lado de la mesa cuando el gobierno y las petroleras discutan cómo se reparte la riqueza de Vaca Muerta.

