Jorge Sapag, sobre Vaca Muerta: el camino a 2 millones de barriles pasa por la educación

El exgobernador repasó las cifras del despegue de la cuenca en una entrevista difundida este miércoles 28 de octubre y sostuvo que la formación de técnicos y profesionales es la condición para diversificar la economía neuquina.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Vaca Muerta produce hoy unos 700.000 barriles diarios de petróleo no convencional. Hace poco más de una década, el convencional neuquino caía sin red. Jorge Sapag, gobernador de Neuquén entre 2007 y 2015, vivió ese cambio desde el sillón principal de la provincia. Ahora, con la cuenca en pleno despegue, pone el foco en otro lado. “El desafío más importante es el de la educación”, sostuvo en una entrevista con la edtech TICMAS difundida este miércoles 28 de octubre. La charla se dio durante la AOG Patagonia 2026, donde también presentó su libro Vaca Muerta: tesoro y faro para la Argentina.

De 15.000 a 700.000 barriles: el cambio de escala

El dirigente del MPN arrancó con los números. Cuando asumió, Neuquén producía 110.000 barriles convencionales por día. Hoy esa cifra bajó a 15.000, pero el no convencional ya toca los 700.000. Según Sapag, con apenas 5.000 pozos la cuenca abastece el 75% del petróleo y el gas del país. Estados Unidos, en cambio, tiene 200.000. La inversión acumulada suma 80.000 millones de dólares y la provincia aprobó 55 concesiones no convencionales. La primera fue Loma Campana, en 2013, con YPF y Chevron. Ese yacimiento produce hoy casi 100.000 barriles y es el de mayor producción de petróleo de la Argentina.

Equipo de perforación en Loma Campana, el yacimiento de mayor producción de petróleo de la Argentina
Loma Campana, la primera concesión no convencional aprobada por ley en 2013, produce hoy casi 100.000 barriles diarios y es el mayor yacimiento de petróleo del país.

El impacto fiscal también cambió de escala. Sapag recordó que en sus primeros años la provincia tenía un presupuesto de 1.000 millones de dólares, gastos por 1.200 y una deuda de 800. Para este año, con los ingresos de septiembre, el presupuesto anual se proyecta en 6.000 millones de dólares. “Eso permite hacer escuelas, hospitales, rutas que son tan necesarias”, dijo. También repasó la pulseada política del arranque: la ley de Loma Campana se votó con una protesta violenta en la Legislatura. Hoy, sostiene, aquel “cuento del tío” quedó desmentido por la producción.

Por qué la educación es el cuello de botella

La proyección habla de entre 1,5 y 2 millones de barriles diarios para 2035. Depende de ductos, plantas de tratamiento e inversiones, pero Jorge Sapag suma una condición menos visible. “Vaca Muerta es un desafío tecnológico, no geológico”, definió. Por eso la formación de técnicos y profesionales pesa tanto como la roca. Las empresas necesitan encontrar soluciones a problemas de producción y logística. Esa capacidad, según el exgobernador, se construye con educación y creatividad. Citó a Michael Porter: el secreto de los polos productivos está en la creatividad, que va de la mano del conocimiento.

Sapag ubicó el origen de esa apuesta en los años noventa. En aquella década, el Gobierno nacional ordenó cerrar las escuelas técnicas. Neuquén no cerró ninguna, recordó, y él era ministro de Gobierno en ese momento. Hoy la provincia cuenta con la Universidad Nacional del Comahue, la UTN, universidades privadas, el Instituto Vaca Muerta y el Polo Tecnológico. Texas sigue siendo “el gran maestro”: sus 200.000 pozos aportan una experiencia que, integrada con inteligencia artificial a los sistemas de perforación y fractura, evita repetir los mismos errores.

Noruega, no Houston: la economía después del petróleo

Durante años se dijo que Neuquén debía ser el nuevo Houston. Sapag prefiere otro espejo: Noruega. Ese país tiene siete millones de habitantes, autos eléctricos y un fondo soberano anticíclico que rinde entre 40.000 y 50.000 millones de euros por año. Hace sesenta años era uno de los de menores ingresos por habitante de Europa. Además, evitó la “maldición de los recursos” que golpeó a Holanda, el Congo y Venezuela. “El gas y el petróleo no deben ser el centro de atención de toda la economía”, advirtió. La riqueza del subsuelo, dice, tiene que financiar energías limpias, sociedad del conocimiento, turismo y alimentos.

Según su cálculo, Neuquén creció 92% en los últimos doce años, mientras el país avanzó 5%. Ese dato explica la urgencia de Jorge Sapag por diversificar antes de que la bonanza se agote. Mirando hacia adelante, la agenda que plantea no es de pozos ni de ductos. Pasa por las aulas: técnicos, ingenieros y empresas capaces de resolver lo que la roca todavía no entrega. Si la curva de conocimiento no crece al ritmo de la producción, sostiene, la meta de 2035 se vuelve más difícil de alcanzar.

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