La provincia quiere que la estepa produzca. El Corredor del Viento es el nombre del proyecto que apunta a convertir 54.000 hectáreas de tierra seca en un polo agrícola y ganadero con riego. Esta semana, el secretario de Producción de Neuquén, Diego García Rambeaud, detalló el plan y le puso plazos. El primer paso es un estudio de factibilidad que demandará doce meses. Después llegará la definición de cultivos, obras e inversores. La escala es inédita para la provincia: hasta ahora, el mayor avance del riego en la cuenca cubre 5.000 hectáreas.
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Forraje primero, después olivos, vid y frutos secos
El funcionario fue claro sobre el arranque. «Va a ser un gran polo productor de forraje, en primera instancia, como cultivo inicial», dijo. La lógica es simple: el forraje es el cultivo que menos riesgo tiene en suelos nuevos y el que más rápido encuentra demanda en la ganadería. Sin embargo, el diseño no se detiene ahí. El plan combina ganadería intensiva y forrajeras con olivos, vid y frutos secos, es decir, cultivos de mayor valor que necesitan años para dar fruto pero que multiplican la renta por hectárea.

El agua es la clave de todo el esquema. Según explicó García Rambeaud, el riego será presurizado y llegará mediante acuerdos con las operadoras petroleras que trabajan en la zona. Ese cruce entre el campo y la industria del petróleo no es nuevo en la provincia. De hecho, la primera etapa del riego en Vaca Muerta ya tiene 5.000 hectáreas confirmadas, con una inversión en infraestructura de 1.180 millones de pesos. El Corredor del Viento toma ese modelo y lo lleva a una superficie diez veces mayor. Más detalles sobre esa primera etapa pueden leerse en la sección Vaca Muerta.
Diversificar la matriz productiva más allá del petróleo
El proyecto responde a una definición política. García Rambeaud describió la visión del gobernador como «avanzar fuerte en fortalecer la matriz productiva pensando más allá de Vaca Muerta». La frase resume una preocupación conocida: la economía neuquina depende del gas y el petróleo, y cualquier baja del precio internacional golpea de lleno en las cuentas provinciales. Por eso el Gobierno busca que la estepa aporte empleo, exportaciones y valor agregado por fuera del pozo. Es la misma línea que vienen siguiendo otros anuncios agroproductivos, como se puede ver en Economía & Negocios.
Los doce meses del estudio de factibilidad no son un trámite menor. Ahí se define si el suelo admite riego presurizado, cuánta agua hace falta por hectárea y qué cultivos rinden en cada sector. También se ordena la relación con las petroleras, que aportarían el agua y parte de la infraestructura. Aunque la superficie es enorme, el avance será por etapas, con el forraje como cultivo de arranque y los frutales y la vid como segunda fase. La Provincia del Neuquén conduce el proceso a través de la Secretaría de Producción.
Lo que viene para el Corredor del Viento
El calendario del Corredor del Viento se cuenta a partir de este septiembre de 2026. El estudio de factibilidad ocupará todo el año que viene, y recién entonces habrá números firmes de inversión y de superficie efectiva. Mientras tanto, la primera etapa del riego en Vaca Muerta funciona como prueba piloto: si las 5.000 hectáreas confirmadas producen forraje a costos competitivos, el salto a 54.000 tendrá argumentos concretos. El próximo paso a seguir es la firma de los acuerdos con las operadoras por el agua, porque sin ese eslabón el plan no se mueve. Para el lector que sigue la economía regional, la novedad es que la provincia ya no piensa el campo como complemento, sino como una segunda matriz. Más sobre el impacto de estos proyectos en la sección Energía & Sociedad.

