El ex gobernador Jorge Sobisch reapareció este sábado con un mensaje en dos tiempos. Primero cruzó con dureza a la flamante conducción del MPN. Después anunció su regreso a la actividad política: «me voy a poner a disposición de un clamor que ya no puedo ignorar», dijo. La definición llega de quien condujo la provincia en dos etapas, de 1991 a 1995 y de 1999 a 2007.
El blanco de sus críticas es Gabriel Álamo, proclamado presidente del partido sin elecciones internas al frente de la lista Celeste y Blanca. Según Sobisch, las reglas del proceso se diseñaron para dejar afuera a cualquier competidor. Su reaparición golpea así en el centro de la interna del MPN, abierta desde hace meses.
Los avales, una «tarea imposible»
El reclamo central es numérico. Para competir se exigieron unos 9.000 avales sobre un padrón de 89.000 afiliados, con apenas 31 días de plazo. Jorge Sobisch calificó ese requisito como una «tarea imposible». Es decir, en su lectura la proclamación de Álamo no fue el resultado de una compulsa entre afiliados sino de un filtro armado a medida. Un padrón de esa magnitud, según el planteo del ex mandatario, quedó sin voz en la renovación de autoridades.

«Perder el MPN», la frase más filosa
La crítica escaló hasta una definición que quedará en el archivo de la política provincial. «Después de perder el gobierno provincial luego de más de seis décadas, al MPN sólo le faltaba una cosa: perder el MPN», lanzó. La frase condensa el momento del partido, que dominó el gobierno de Neuquén durante más de sesenta años hasta perderlo. Luego sufrió otro golpe electoral en Centenario. Ahora, con una cúpula proclamada sin urnas, Sobisch sostiene que la crisis alcanzó a la estructura misma del emepenismo.
El trasfondo explica la dureza. El MPN fue durante décadas la maquinaria electoral dominante de Neuquén, y la pérdida de la gobernación lo dejó sin su principal ordenador interno. Por eso cada paso de la nueva conducción se mira con lupa, sobre todo cuando la renovación de autoridades llega sin el voto de los afiliados.
Qué puede cambiar con el regreso de Sobisch
El anuncio más concreto fue el de su vuelta al territorio. «Voy a volver a recorrer la provincia», prometió. No precisó plazos ni aclaró si esa recorrida desembocará en una candidatura. Pero el gesto reordena el tablero. El partido pierde el monopolio de su propia identidad justo cuando intenta reconstruirse fuera del poder. Y lo hace en una provincia cuya agenda pública gira alrededor de Vaca Muerta.
Quedan abiertas varias incógnitas. La primera es si la recorrida deriva en una línea interna organizada, capaz de disputarle la conducción a Álamo. La segunda es qué respuesta ensaya la nueva cúpula frente a un dirigente que conserva peso simbólico en el partido. Lo concreto, por ahora, es que Jorge Sobisch decidió volver a jugar. Y que la interna del MPN, lejos de cerrarse con la proclamación de sus nuevas autoridades, acaba de sumar a su crítico de mayor volumen histórico.
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