¿Cómo empezar con el cultivo de hongos comestibles? Neuquén abre un curso para emprendedores

El Centro PyME-Adeneu dicta el viernes 25 de septiembre un taller de nivel inicial sobre producción de gírgolas y otras especies sobre sustrato. Requiere inscripción previa.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Las gírgolas dejaron de ser una rareza gourmet. Hoy ocupan un lugar fijo en las góndolas y en las cartas de los restaurantes de la región. Ese cambio de hábitos abre una puerta para los productores chicos. Por eso el Centro PyME-Adeneu, el organismo del Gobierno provincial que asiste a las pequeñas empresas, dicta el viernes 25 de septiembre un curso de cultivo de hongos comestibles en Neuquén capital. La convocatoria se difundió este miércoles y apunta a emprendedores y productores que buscan una alternativa de negocio con poca inversión inicial.

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Un consumo que crece 6% por año

El argumento económico es concreto. Según los organizadores, el consumo de hongos crece en la Argentina a un ritmo estimado del 6% anual. Ese impulso viene de las tendencias de «alimentación consciente»: veganos, vegetarianos y personas con rutinas fitness buscan proteínas que no vengan de la carne. Los hongos entran en esa canasta con facilidad, porque son versátiles en la cocina y tienen una imagen saludable. Para un productor neuquino, entonces, el mercado ya existe y sigue creciendo. Lo que falta, muchas veces, es saber producir con criterio comercial.

Sala del Centro PyME-Adeneu en Sarmiento 802, donde se dicta el curso de cultivo de gírgolas
El taller de nivel 1 se dicta en el auditorio del Centro PyME-Adeneu, en Sarmiento 802, de 12:30 a 16:00, con inscripción previa obligatoria.

Ahí aparece la ventaja de las gírgolas, la especie que el curso pone en el centro. Los organizadores las destacan por su «corto ciclo de producción y bajo requerimiento de espacio físico». Es decir, el cultivo de hongos comestibles no exige campo: alcanza con un galpón o un ambiente acondicionado. También remarcan su «alta rentabilidad y rápido recupero de la inversión», un dato clave para quien arranca con capital limitado. En una provincia que busca diversificar su economía más allá del petróleo, este tipo de emprendimientos de escala chica suma opciones reales.

Qué se enseña en el curso de nivel 1

El taller se llama «Cultivo comercial de hongos comestibles sobre sustrato – Nivel 1» y dura tres horas y media. Va de 12:30 a 16:00 en el auditorio del Centro PyME-Adeneu, en Sarmiento 802, en pleno centro de la capital. El temario arranca por la biología de los hongos, para entender cómo crecen y qué necesitan. Después sigue con la selección de especies según las condiciones locales, un punto sensible en el clima de la provincia. Luego recorre el proceso productivo completo, paso por paso. Y cierra con los canales de comercialización, es decir, dónde y cómo vender lo que se produce.

Cómo inscribirse

La inscripción es previa y obligatoria. Se hace en línea, a través del campus virtual del Centro PyME-Adeneu, así que conviene anotarse con tiempo. El curso está pensado como nivel inicial, sin exigir experiencia en producción. Sirve tanto para quien quiere sumar una línea de ingresos como para productores hortícolas que buscan diversificar. Además, se suma a las capacitaciones que la provincia viene ofreciendo para emprendedores de distintos rubros.

Lo que viene ahora es ver cuántos asistentes pasan del aula al galpón. El nivel 1 es apenas la puerta de entrada: el cultivo de hongos comestibles exige constancia y control de las condiciones de producción, y ahí se juega la diferencia entre un hobby y un negocio. Si la tendencia del 6% anual se sostiene, el mercado tendrá lugar para nuevos productores. Para Neuquén, cada emprendimiento que prospera fuera del circuito de Vaca Muerta es una señal de que la diversificación productiva también puede empezar desde abajo, con proyectos chicos y rentables.

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