¿Cuánto tarda una casa modular en Neuquén? Attila, la fábrica local que promete entrega en 90 días y precio fijo

La empresa fundada por Emilio Munarín produce con madera y paneles SIP en una planta cercana al aeropuerto, con mano de obra neuquina. Ya instaló más de 2.000 metros cuadrados en la Patagonia y apunta a parejas jóvenes e inversores en El Chocón y Mari Menuco.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Una casa lista para habitar en 90 días y con el precio cerrado desde el primer día. Esa es la promesa de Attila, la fábrica de casas modulares que funciona en una planta cercana al aeropuerto de Neuquén y que este martes 15 de septiembre se presentó como la única del rubro nacida, desarrollada y operada íntegramente en la provincia de Neuquén. Sus competidoras están radicadas en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y La Rioja. Acá, en cambio, el diseño, la producción y la mano de obra son locales.

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Detrás del proyecto está Emilio Munarín, que fundó la empresa mientras construía su propia casa. Esa experiencia le mostró los dos problemas clásicos de la obra tradicional: los plazos se estiran y el presupuesto se mueve con cada aumento de materiales. Por eso la propuesta de Attila apunta a esos dos frentes. La producción usa madera y paneles SIP, un sistema de placas con aislación incorporada que se arma en fábrica y después se monta en el terreno. Según la empresa, ya instaló más de 2.000 metros cuadrados en distintos puntos de la Patagonia.

Entrega en 90 días y precio fijo, la apuesta contra la obra tradicional

El argumento comercial más fuerte es el tiempo. Attila ofrece la casa terminada a los 90 días de la firma del contrato, mientras que una construcción convencional demanda entre 10 y 12 meses. La diferencia se explica porque casi todo el proceso ocurre en planta, con las etapas coordinadas bajo techo. El segundo argumento es el precio: la empresa fija un valor al firmar y no aplica recargos por aumentos posteriores de los materiales. Cuando los costos de construcción cambian mes a mes, ese dato pesa tanto como el plazo. Es una lógica distinta a la que domina en el mercado de la construcción regional.

Operarios arman paneles SIP y estructura de madera en la planta de casas modulares de Attila en Neuquén
En la planta cercana al aeropuerto de Neuquén, Attila produce los módulos con mano de obra local y luego los monta en el terreno del comprador.

La estandarización no significa una casa igual para todos. El comprador elige colores, terminaciones, mesadas, grifería y aberturas, así que el producto final se adapta al gusto y al presupuesto de cada familia. Ese margen de personalización distingue a las casas modulares actuales de las viviendas prefabricadas de otras décadas, asociadas a soluciones de emergencia. Acá el objetivo es competir de igual a igual con la vivienda de ladrillo.

Quiénes compran: parejas jóvenes e inversores en El Chocón y Mari Menuco

El público principal de Attila son parejas de 25 a 45 años, muchas con hijos, que buscan una primera vivienda sin pasar un año entre andamios. En segundo lugar aparecen los inversores. Ahí conviven quienes construyen para alquilar y quienes quieren una casa de fin de semana en Villa El Chocón o Mari Menuco, dos de los destinos de escapada más buscados por los neuquinos. Para ese uso, el plazo corto tiene un atractivo extra: la casa puede estar lista antes de la temporada.

La empresa integra además la CACMI, la cámara que agrupa a los fabricantes de construcción modular del país. Ese dato la ubica dentro de una industria que ya tiene actores en varias provincias, aunque casi todos producen lejos de la Patagonia. Fabricar en Neuquén reduce el flete, acorta la logística y sostiene empleo local en una provincia que demanda vivienda al ritmo del crecimiento de Vaca Muerta.

Lo que viene para la fábrica neuquina

La pregunta ahora es cuánto puede escalar la planta. La demanda de vivienda en la región crece más rápido que la oferta, y la construcción industrializada aparece como una de las respuestas posibles. Los próximos datos a seguir son la capacidad de producción de la fábrica, la llegada a otras localidades de la provincia y la evolución de sus precios frente a la obra tradicional. Si la promesa de los 90 días se sostiene, las casas modulares hechas en Neuquén pueden dejar de ser una rareza y convertirse en una opción corriente del mercado inmobiliario local.

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