Zapala llevó esta semana su mapa a Buenos Aires. El intendente Carlos Koopmann expuso en Urban Cities, el primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes. Allí presentó a la ciudad como nodo logístico de Neuquén hacia el Pacífico. Frente a representantes de unos 300 municipios y empresas, el jefe comunal apoyó su planteo en un dato concreto. La Zona Franca de Zapala ya reúne 22 empresas y suma su primera inversión industrial. El congreso, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Usina del Arte, puso el foco en el vínculo entre gobiernos locales, empresas, startups y universidades.
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Una planta de fardos para exportar
El proyecto nuevo es una planta de compactación de fardos de forraje con destino de exportación. Según informó el municipio, la iniciativa contempla una inversión inicial de USD 1,8 millones y una capacidad de hasta 60.000 toneladas anuales. Es la primera inversión industrial de estas características dentro de la Zona Franca de Zapala. Hasta ahora, las 22 firmas instaladas trabajan sobre todo en servicios para la industria hidrocarburífera, logística, transporte, construcción, venta de insumos industriales y comercio exterior. Koopmann también repasó los beneficios fiscales e impositivos del régimen y el crecimiento registrado en los últimos dos años. El forraje compactado abre, además, una puerta distinta a la de los servicios petroleros: producción que se procesa en Zapala para venderse afuera.

Pino Hachado, punta de riel y aeropuerto
La apuesta logística se sostiene en cuatro ventajas que el intendente enumeró ante el auditorio. La primera es la cercanía con el paso internacional Pino Hachado, el cruce hacia Chile. La segunda es la condición de punta de riel del ferrocarril. Se suman un aeropuerto en condiciones de operar y la conexión con rutas nacionales y provinciales. Con ese esquema, Koopmann vinculó el futuro de la ciudad al Corredor Bioceánico y al crecimiento de Vaca Muerta. El municipio trabaja junto con el gobierno provincial en un sistema de transporte polimodal. Es decir, un esquema que combine distintos modos, como camión y tren, para aprovechar la posición de Zapala en la red regional.
Talcahuano, a la mitad de distancia
Del otro lado de la cordillera, el planteo tuvo respuesta. En el encuentro binacional entre Neuquén y la Región del Biobío, Nicolás Burr, CEO del Grupo CAP, presentó la reconversión de los terrenos de Huachipato, en Talcahuano. El eje fue el puerto de San Vicente como punto de entrada y redistribución de producción neuquina. El complejo tiene 35 kilómetros de vías férreas internas, dos sitios de atraque con calados de hasta 11 metros y más de 120 hectáreas de respaldo logístico. También está conectado con el gasoducto y el oleoducto que unen Chile con Neuquén. Burr fue directo con los números: la distancia desde Neuquén hasta San Vicente es «casi la mitad» de la que hay hasta los puertos de Río Negro o Bahía Blanca.
Esa diferencia, según el ejecutivo, abre una oportunidad para fortalecer el corredor y sacar productos argentinos por el Pacífico. Pero la cuenta tiene condiciones. CAP pidió mejorar las conexiones terrestres con Argentina, completar obras como la Vía Interportuaria y profundizar la coordinación entre los sectores público y privado. Del lado neuquino, la pregunta es cuánto tarda el transporte polimodal en pasar del anuncio a la obra. Los próximos pasos son las gestiones con la provincia, la construcción de la planta de fardos y el avance de las conexiones viales hacia el paso. Si esas piezas encajan, la Zona Franca de Zapala deja de ser un parque de servicios petroleros para convertirse en la escala de una ruta hacia el Pacífico. Mientras tanto, la economía regional mira cómo se reparte el flete entre el Atlántico y Chile.

