El techo de Vaca Muerta no es la roca: es el caño

El director provincial de Economía de Hidrocarburos anticipó un récord de inversiones de u$s 12.000 millones para 2026 y fue categórico sobre el principal obstáculo del crecimiento: sin infraestructura para sacar el gas, no hay más pozos posibles. La advertencia que cambia la conversación sobre el futuro de la cuenca.

Neuquén 21
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Equipo del sitio Neuquén 21

Hay una frase que Mauricio Ferraris, director provincial de Economía de Hidrocarburos, pronunció esta semana en el encuentro «Conectando Vaca Muerta» y que merece leerse con atención: «Lo que hoy marca el ritmo de Vaca Muerta es la capacidad de evacuación. Si no tenemos cómo sacar el gas, no vamos a poder hacer más pozos.»

La frase tiene el peso de un diagnóstico técnico que también es político. Durante años, la conversación sobre Vaca Muerta giró en torno a la geología, la tecnología de fractura y el financiamiento. El cuello de botella, en la narrativa oficial, siempre estuvo del lado de la inversión. La declaración de Ferraris invierte esa lógica: el problema ya no es perforar — es evacuar lo que se perfora.

Los números que explican el momento

Ferraris fue preciso al describir la escala del fenómeno: «Estamos parados arriba de Vaca Muerta. Hoy Neuquén produce el 70 por ciento del petróleo de Argentina y el 70 por ciento del gas. Hace una década la provincia producía solamente el 22 por ciento de petróleo. Y el 95 por ciento de ese gas es no convencional.»

La trayectoria de esa curva es extraordinaria. En diez años, Neuquén pasó de ser una provincia con producción hidrocarburífera importante a convertirse en el corazón energético del país. El shale oil y el shale gas de la formación Vaca Muerta explican prácticamente todo ese salto. Y el proceso no terminó: Ferraris anticipó que «este año vamos a alcanzar un récord de inversiones de 12 mil millones de dólares en la provincia.»

Para dimensionar ese número: en 2015, cuando Vaca Muerta todavía era una promesa más que una realidad productiva, las inversiones en el sector hidrocarburífero neuquino no superaban los u$s 3.000 millones anuales. El salto de cuatro veces en una década es la medida más concreta del boom.

Vaca muerta, caños de gas
Vaca muerta, caños de gas

El gas y su paradoja estacional

Pero detrás de los récords hay una tensión estructural que la industria conoce bien y que Ferraris describió sin eufemismos: «En verano sobra gas y hay pozos que se tienen que cerrar, mientras que en invierno todo el gas se produce.»

La estacionalidad de la demanda interna de gas es un problema que ningún volumen de producción resuelve solo. En los meses cálidos, cuando el consumo doméstico e industrial cae, la cuenca produce más de lo que el sistema puede absorber y transportar. Eso obliga a cerrar pozos que podrían estar produciendo — una ineficiencia que se traduce directamente en regalías que no llegan a las arcas provinciales.

La solución tiene nombre: el Gas Natural Licuado (GNL). Convertir el gas en líquido para exportarlo por barco permite desacoplar la producción de la demanda estacional interna y conectar a Vaca Muerta con los mercados globales que hoy pagan precios muy superiores a los del mercado interno. Pero Ferraris fue claro sobre los desafíos: «En GNL la competencia es muy grande a nivel internacional, hay que tener costos bajos para poder insertarse.»

YPF espera tomar la decisión final de inversión para el proyecto Argentina LNGu$s 20.000 millones — a mediados de 2026. Si ese proyecto avanza, resuelve parcialmente el problema de evacuación del gas. Si se demora, la tensión estacional seguirá siendo el límite real del crecimiento.

Las oportunidades que el funcionario marcó

Más allá del cuello de botella, Ferraris identificó dos oportunidades concretas que la provincia está trabajando. La primera es el desarrollo de gas con líquidos asociados — butano, propano y otros derivados que permiten exportar valor agregado además del gas crudo. La segunda es el posicionamiento de Rincón de los Sauces como polo estratégico en el norte neuquino, una localidad que históricamente estuvo vinculada al petróleo convencional y que hoy tiene condiciones para ser parte del desarrollo no convencional.

Cutral Co y Plaza Huincul también aparecen en el radar, especialmente en los proyectos de GNL con líquidos que podrían darle a la comarca petrolera el protagonismo que Vaca Muerta le quitó cuando el epicentro del boom se desplazó hacia Añelo.

El tema que nadie quiere hablar

Hubo una advertencia de Ferraris que pasó casi sin registro pero que anticipa una conversación que la industria va a tener que dar más temprano que tarde: «Todos estos pozos que se están haciendo se van a tener que abandonar, y ese es un tema que se debe abordar desde ahora.»

El abandono de pozos es una obligación legal y ambiental que implica costos significativos — en algunos casos, varios millones de dólares por pozo. Con cientos de pozos perforados y miles proyectados, la provincia necesita un marco claro sobre quién paga ese abandono, cuándo y cómo. Es el tipo de conversación que en el auge del boom nadie quiere tener, pero que ignorarla hoy genera problemas mucho más costosos mañana.

En Vaca Muerta, el techo no está en la roca. Está en los caños, en los puertos y en las decisiones que se toman — o se evitan — hoy.

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