u$s 150.000 millones y exportaciones récord: la apuesta de YPF que redefine el horizonte de Vaca Muerta

El presidente de YPF, Horacio Marín, proyectó inversiones totales por 150.000 millones de dólares en la cuenca y exportaciones energéticas récord para 2030. Los números ponen a Vaca Muerta en la misma categoría que los grandes yacimientos de Medio Oriente y el Pérmico texano.

Neuquén 21
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Equipo del sitio Neuquén 21

El número que YPF dejó instalado en la conversación energética global tiene la magnitud de una declaración de propósitos. El presidente de YPF, Horacio Marín, proyectó esta semana inversiones totales por 150.000 millones de dólares en la cuenca neuquina y exportaciones energéticas récord para 2030 — cifras que, leídas en serie, ponen a Vaca Muerta en la misma categoría que los grandes yacimientos de Medio Oriente y el Pérmico texano.

«Vaca Muerta tiene la calidad de roca, las reservas y ahora la infraestructura. Lo que faltaba era el marco regulatorio y eso ya lo tenemos», planteó Marín en una presentación ante inversores institucionales internacionales.

Cómo se compone el número

La proyección de USD 150.000 millones se distribuye en tres bloques principales. El primero, alrededor de USD 80.000 millones, corresponde al desarrollo upstream — perforación de pozos, plantas de tratamiento, ductos secundarios y mantenimiento productivo. El segundo, unos USD 40.000 millones, va a infraestructura de evacuación: oleoductos, gasoductos, terminales portuarias y, especialmente, la planta de licuefacción para el proyecto de GNL.

El tercer bloque — los restantes USD 30.000 millones — comprende inversiones en servicios, capacidades industriales locales y proyectos asociados como la petroquímica derivada del gas. Es el segmento donde YPF apuesta a generar el «ecosistema productivo» que pretende ya no estar disponible para que la cuenca dependa permanentemente de tecnología importada.

El horizonte exportador y las exportaciones récord

La proyección de exportaciones para 2030 es la pieza más ambiciosa del cuadro. Marín calcula que Argentina puede llegar a exportar USD 35.000 millones por año en hidrocarburos hacia el final de la década, combinando petróleo crudo, gas natural y derivados refinados. Para contextualizar: las exportaciones totales de hidrocarburos en 2024 fueron de aproximadamente USD 12.000 millones.

El triplicado de la cifra depende de tres pilares: la operación plena del oleoducto VMOS hacia el puerto de Río Negro, el inicio de exportaciones de GNL desde la nueva planta de licuefacción que YPF desarrolla con Eni y XRG (el vehículo de inversión de ADNOC), y la expansión sostenida de la producción no convencional.

La comparación con Medio Oriente y el Pérmico

Los analistas que cubren la cuenca empezaron a usar comparaciones que hace cinco años hubieran parecido exageradas. Andy McConn, de Enverus Intelligence Research, planteó esta semana que Vaca Muerta tiene una ventana de inventario «comparable al Pérmico texano y, en algunos parámetros geológicos, superior al Bakken».

Nuevas inversiones en Vaca Muerta
Nuevas inversiones en Vaca Muerta

El propio Marín fue más allá: «Tenemos el potencial de los grandes yacimientos del mundo. Lo que falta es la ejecución a escala». Y la ejecución a escala depende de tres variables que el sistema argentino históricamente no maneja con consistencia: estabilidad fiscal, previsibilidad cambiaria y reglas regulatorias claras a 30 años.

El RIGI, según los analistas, resuelve buena parte de ese problema. Y la entrada acelerada de proyectos como Pluspetrol-GyP por USD 12.000 millones bajo ese régimen confirma que el régimen está funcionando.

Las preguntas que quedan abiertas

El cuadro proyectivo tiene un lado optimista y otro lleno de interrogantes. La inversión de USD 150.000 millones requiere flujo de capital extranjero sostenido durante toda la década. Para que ese flujo llegue, Argentina tiene que mantener el actual marco regulatorio sin retrocesos, sostener tipo de cambio competitivo y resolver las tensiones políticas internas que históricamente afectan a los planes de largo plazo.

La segunda pregunta es la del derrame local. Si las inversiones se concretan pero la cadena de proveedores y el empleo formal no logran absorber proporcionalmente la actividad, la cuenca puede convertirse en un enclave productivo extranjero con renta concentrada y derrame mínimo a la economía neuquina. Es exactamente la tensión que los gremios y las pymes locales vienen planteando.

Para 2030, la apuesta de YPF es clara: convertir a Vaca Muerta en uno de los tres centros energéticos más relevantes del hemisferio sur. Si lo logra, Argentina cambia su matriz exportadora. Si no, la cuenca queda como un proyecto ambicioso que prometió mucho y entregó menos. La diferencia, otra vez, la define la ejecución.

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