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El campo argentino compró afuera 4,1 millones de toneladas de fertilizantes durante 2025. Más de la mitad, 2,1 millones, fueron nitrogenados: los que se fabrican a partir del gas. Sobre ese hueco se apoya ahora la inversión de Profertil, el único productor de urea del país. La empresa, que acaba de pasar a manos de Adecoagro, evalúa desembolsar US$ 2.000 millones para casi duplicar su capacidad de producción. La materia prima sería el gas de Vaca Muerta. Según trascendió esta semana, la decisión final llegaría entre fines de 2026 e inicios de 2027, cuando termine la evaluación técnica y económica.
Por qué el gas neuquino define el negocio de la urea
La urea es, en esencia, gas transformado en fertilizante. El gas y la energía explican alrededor del 70% del costo de producirla. Por eso la ecuación cambia por completo según de dónde salga la molécula y a qué precio. Profertil produce hoy cerca de 1,2 millones de toneladas anuales en su planta de Bahía Blanca. Con la cuenca neuquina como principal proveedora de gas del país, ese insumo barato y abundante es la ventaja competitiva que la compañía pone sobre la mesa. Cada tonelada adicional de urea es también gas de Vaca Muerta con un comprador industrial firme y de largo plazo. Para la cuenca, es demanda local que no depende de exportar la molécula.

Cómo sigue: evaluación, RIGI y una segunda planta en carrera
Los plazos ya están definidos. Primero, la evaluación técnica y económica, que la empresa prevé cerrar a fines de 2026 o comienzos de 2027. Después, el pedido de ingreso al RIGI, el régimen nacional que ofrece beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios a las grandes inversiones. Sin ese paraguas, un proyecto de esta escala difícilmente cierre en los números. Mientras tanto, Profertil no corre sola. Pampa Energía impulsa su propio proyecto de urea, Fértil Pampa, también apoyado en el gas de la cuenca. Si los dos se concretan, sumarían cerca de 3,5 millones de toneladas anuales de urea. Ese volumen alcanza para reemplazar buena parte de lo que hoy se importa y, además, para salir a vender afuera. El hilo de los fertilizantes con gas neuquino, que ya asoma en la agenda de Economía & Negocios, suma así un segundo jugador de peso.
Brasil, el mercado que ordena la cuenta
El destino natural del excedente está al norte. Brasil demanda entre 7 y 8 millones de toneladas de urea por año, y hoy las compra en buena medida fuera de la región. La inversión de Profertil apunta justamente ahí: la empresa proyecta generar hasta US$ 890 millones anuales en divisas hacia 2030, con un 60% destinado a la exportación. El 40% restante quedaría en el mercado interno, donde el productor agropecuario paga hoy el fertilizante importado con flete y dólar incluidos. Es decir, el proyecto juega en dos frentes a la vez: sustituye importaciones y abre una vía de exportación industrial. En ambos casos, el gas neuquino es el que pone la diferencia de costo.
Lo que viene ahora es una sucesión de definiciones concretas. La primera es el cierre de la evaluación, que marcará si los US$ 2.000 millones se confirman o se ajustan. La segunda es el ingreso al RIGI y la respuesta de Nación. La tercera, quizás la más relevante para Neuquén, es cómo se aseguran contratos de gas de largo plazo y capacidad de transporte para mover ese volumen hacia Bahía Blanca. Porque la inversión de Profertil, igual que la de Pampa, no es solo una noticia del campo: es una de las primeras pruebas de que el gas de Vaca Muerta puede convertirse en industria dentro del país, y no únicamente en exportación de moléculas.

