Falta menos de una semana para que el tenis argentino juegue en la Patagonia. La serie Argentina–Turquía de Copa Davis se disputa el 19 y 20 de septiembre en el Ruca Che, y el estadio llega a la cita con una renovación integral. El Gobierno provincial cambió el piso, renovó baños y vestuarios, sumó butacas y palcos e instaló pantallas LED. La Copa Davis en Neuquén encuentra así un escenario distinto del que conocían los vecinos. Este domingo, a seis días del primer partido, los trabajos ya quedaron terminados.
Qué cambió adentro del Ruca Che
El corazón de la obra es el piso. Emprendimientos Culturales y Deportivos de Neuquén (ECyDENSE), el organismo del Ministerio de Juventud, Deportes y Cultura que administra el estadio, instaló 1.350 metros cuadrados de parquet profesional de guatambú. También renovó 850 metros cuadrados de piso cerámico en los sectores de circulación. Sobre la cubierta hubo trabajos para frenar las filtraciones, un problema habitual en edificios de esa edad. Además, se reacondicionaron pasillos y oficinas, con iluminación nueva, señalética y pintura general, según informó el Gobierno de la Provincia del Neuquén.

Los servicios para el público también cambiaron. Se renovaron 16 baños con sensores automáticos y cuatro vestuarios para los deportistas. En las tribunas se incorporaron 900 butacas nuevas. Para el sector premium se construyeron palcos VIP y una sala especial que lleva el nombre de Oscar «Loco» Ibáñez. Ese es el tipo de infraestructura que exige un evento internacional, pero que después queda para los recitales, las ferias y las competencias que forman parte del calendario de eventos de la provincia.
Pantallas LED y tableros únicos en la región
La tecnología es la otra pata de la renovación. El Ruca Che sumó tableros LED digitales que, según el Gobierno provincial, no tienen equivalente en la región. También se instalaron tres pantallas LED; la más grande, de 5 por 3 metros, está montada sobre la Torre 1. Se agregaron cronómetros deportivos digitales de cuatro caras, una consola de operación, cortinas automáticas en las torres y nuevas jirafas deportivas. Ese equipamiento sirve para la Copa Davis en Neuquén esta semana, pero está pensado para las competencias que vengan después, cuando el estadio vuelva a su agenda habitual.
Accesos, veredas y una escultura con el parquet de 1995
Afuera del edificio, la intervención se nota desde la calle. Sobre Antártida Argentina 3900 hay veredas nuevas y cartelería. Se colocaron aberturas, se parquizó el predio y se adecuó el estacionamiento. Un detalle menos visible pero importante: se optimizó el ingreso de ambulancias para que los vehículos de emergencia circulen sin trabas durante un evento masivo. El viejo parquet de 1995, en cambio, no fue a la basura. Con esas tablas se armó una escultura que ahora está en el patio delantero, como homenaje a la historia del estadio. Es una obra pública de las que cambian el uso cotidiano de un espacio más allá del evento que la motivó.
Lo que viene: Argentina–Turquía y el después del estadio
El calendario ahora corre para la serie, que la organización internacional del torneo fijó para el fin de semana próximo. Francisco Cerúndolo ya anticipó el desafío de jugar en cancha rápida, y las entradas se vendieron en pocos días. Para la ciudad, que este año cumple 122 años, la Copa Davis en Neuquén es una vitrina pocas veces vista. Lo que queda por ver es cómo se aprovecha el estadio después del 20 de septiembre. Con piso nuevo, tecnología y palcos, el Ruca Che tiene con qué pelear por eventos deportivos y culturales de escala nacional e internacional.

