Sesenta etapas de fractura por mes. Ese era el punto de partida de Halliburton en Vaca Muerta; hoy la compañía ejecuta 1.200. El número lo dio esta semana en Houston Luis Perdomo, gerente de operaciones globales de la firma para exploración y producción. Lo planteó durante el evento Shale in Argentina, ante operadoras e inversores del sector. Pero el ejecutivo no viajó para celebrar la cifra: fue a advertir que el próximo salto de eficiencia todavía no tiene todas sus piezas.
Según Perdomo, ese salto depende de tres pilares: tecnología, un ecosistema de proveedores locales y talento especializado. Ninguno funciona solo. La compañía de servicios petroleros puede traer los equipos más avanzados del mundo, pero sin una cadena de suministro cercana y sin gente formada para operarlos, la innovación no se sostiene. Esa fue la advertencia central de su exposición sobre el futuro de la cuenca.
De 60 a 1.200 fracturas por mes: cómo se construyó la escala
La escala que alcanzó Halliburton en Vaca Muerta se apoyó en una digitalización intensiva de sus operaciones. En cada trabajo, la empresa monitorea más de 5.000 sensores en tiempo real. Ese volumen de información permite ajustar la operación mientras ocurre. Sin embargo, Perdomo fue claro con los límites: los datos por sí solos no alcanzan. Sin analítica que los convierta en decisiones, el caudal de información no se traduce en eficiencia.

Flotas eléctricas «muy cerca de llegar» y motores a gas
La renovación tecnológica ya está en marcha. Perdomo anticipó la incorporación de flotas eléctricas de fractura, que según sus palabras están «muy cerca de llegar» a la cuenca. Mientras tanto, la compañía opera equipos dual fuel, es decir, motores que pueden quemar gas natural además de diésel. La conversión a gas ya alcanza el 50% en esos equipos y está operativa. El dato importa porque el gas es un insumo que la propia cuenca produce en abundancia.
Proveedores y talento: la parte que no se importa
El planteo de fondo apuntó al entramado local. Para Perdomo, el desafío que viene no es sumar más equipos sino construir un ecosistema de proveedores capaz de sostenerlos en el tiempo. La definición se suma al acuerdo que la compañía ya selló con FECENE, la federación que agrupa a las empresas neuquinas, y abre una agenda directa para las pymes de la región: servicios, insumos y logística que hoy llegan de afuera podrían producirse acá.
El tercer pilar es el talento especializado, y Perdomo lo puso al mismo nivel que la tecnología. Las flotas eléctricas y la analítica de datos necesitan perfiles nuevos dentro de la industria. Por eso la formación de técnicos y profesionales locales aparece como condición del crecimiento, no como un complemento.
El mensaje de Houston deja una vara concreta. Halliburton en Vaca Muerta multiplicó por veinte su ritmo de fractura con tecnología de punta; el próximo múltiplo, según su propio diagnóstico, va a depender de lo que se construya alrededor: proveedores, datos y gente. Lo que viene ahora es la prueba de esa tesis, porque las flotas eléctricas están por llegar y alguien va a tener que instalarlas, mantenerlas y operarlas desde Neuquén.