Primera escuela de negocios de la Patagonia — formación profesional aplicada
Conocé los programas →
El agua que vuelve a la superficie después de una fractura dejó de ser solo un residuo. Las operadoras de Vaca Muerta ya diseñan proyectos productivos con agua de flowback, según confirmó esta semana el gobierno neuquino. El motor del cambio es concreto: el fuerte incremento del canon hídrico que la provincia cobra por el agua que usa la industria. Reusar lo que ya salió del pozo es, ahora, una manera de pagar menos.
Qué es el agua de flowback y por qué importa
Cada pozo no convencional necesita grandes volúmenes de agua para fracturar la roca. Se inyecta a alta presión, mezclada con arena y aditivos. Una parte de esa agua regresa a la superficie en los días posteriores: eso es el flowback. Vuelve cargada de sales y de restos de los productos usados en la operación, por eso no se puede volcar sin tratamiento. Hasta ahora, el destino habitual era el tratamiento y la disposición final. Convertirla en un insumo cambia la ecuación. Además, reduce la presión sobre los ríos de la cuenca, de donde sale el agua dulce que hoy alimenta las fracturas.

El canon hídrico, el costo que empuja el cambio
La provincia cobra un canon por cada metro cúbico de agua que la industria toma de los cauces. Ese canon tuvo un fuerte incremento, y las empresas empezaron a mirar la cuenta con otros ojos. La lógica es simple: si una fractura se hace con agua ya usada, hace falta menos agua nueva. Menos agua nueva significa menos canon. Por eso, el reúso pasó de ser una buena práctica ambiental a ser una decisión económica dentro de la actividad en Vaca Muerta. La confirmación oficial indica que los proyectos ya están en etapa de diseño. Es decir, las operadoras dejaron de evaluar la idea y comenzaron a trabajar en cómo ejecutarla.
Llegar antes que la regulación
El segundo motivo es regulatorio. El gobierno provincial viene endureciendo las exigencias sobre el uso del agua en la actividad hidrocarburífera, y las operadoras prefieren anticiparse. Una empresa que ya trata y reutiliza su flowback llega mejor parada a cualquier norma nueva. En cambio, la que espera la obligación tiene que invertir a las apuradas. Según lo confirmado por el gobierno neuquino, la estrategia de las petroleras apunta a las dos cosas a la vez: amortiguar el costo del canon y cumplir con reglas que todavía se están escribiendo. El agua de flowback, una vez tratada, puede volver a un nuevo pozo. Ese es el uso más inmediato. Pero la expresión «proyectos productivos» abre la puerta a otros destinos que la provincia todavía no detalló, un tema que también toca a la agenda de energía y sociedad.
Lo que viene
El próximo paso es que esos diseños se conviertan en plantas y en agua efectivamente reutilizada. Ahí se van a medir tres cosas. Primero, qué porcentaje del agua nueva logran reemplazar las operadoras. Segundo, si el ahorro en canon compensa la inversión en tratamiento, una cuenta que sigue de cerca el mundo de la economía y los negocios regionales. Tercero, cómo la provincia formaliza las exigencias que hoy anticipa. Para Neuquén, el resultado importa más allá de la recaudación, porque el agua es un recurso que la industria comparte con las ciudades y la producción del valle. Mientras tanto, el agua de flowback deja de ser un problema de disposición y empieza a tratarse como un activo. Que ese cambio se concrete depende de que la ecuación cierre para las empresas y también para la provincia.

