La pesca con mosca en el Limay medio es la opción de los pescadores que buscan truchas grandes lejos de la cordillera. El tramo corre por la estepa, aguas abajo de la presa de Piedra del Águila, y marca el límite entre Neuquén y Río Negro. Más arriba, los embalses de Alicurá y Piedra del Águila suman lagos artificiales con truchas arcoíris de buen tamaño. Esta guía explica cómo llegar, qué se pesca en el río y en los embalses, qué reglas rigen en cada uno y qué equipo llevar. Es parte de la serie de Neuquén21 sobre los ríos y lagos de pesca con mosca de la provincia.
¿Dónde queda el Limay medio y cómo se llega?
Todo el circuito se recorre por la Ruta Nacional 237, el corredor entre Neuquén y Bariloche. La base es Piedra del Águila, un pueblo sobre la ruta que tiene un monumento al pescador con mosca en su mirador. Desde ahí, el Limay medio se extiende unos 70 kilómetros río abajo, hasta la cola del embalse de Pichi Picún Leufú. En el camino desde la Confluencia conviene parar en el Valle Encantado, sobre la Ruta 237.

Los accesos al río son pocos y algunos cruzan campos privados. Entre los más conocidos están El Pantanito, que pide permiso de la estancia; La Picaza, de acceso más simple; y Bajada Colorada, donde hace falta una camioneta. Además, cerca de Piedra del Águila hay bajadas públicas junto a los puentes. Por eso conviene definir el acceso antes de salir y no improvisar en la estepa.
¿Qué se pesca en el Limay medio y en los embalses?
El Limay medio es un río de trucha arcoíris y trucha marrón. Los ejemplares promedian entre 700 gramos y 2,5 kilos, aunque cada temporada aparecen marrones de varios kilos. Además, hay especies nativas, como la perca y el pejerrey patagónico, y también el bagre de torrente.
Los dos embalses de la zona ofrecen otra pesca. Cada uno tiene su carácter:
- Alicurá: el primero aguas abajo de la Confluencia, donde el Traful se une al Limay.
- Piedra del Águila: el más grande del sistema, con costas largas y mucho viento.
- Limay medio: el río libre aguas abajo de la presa, con correderas y pozones.
En los embalses, la pesca con mosca en el Limay medio cambia de escenario: se pesca desde la costa o embarcado, y la presa principal son las arcoíris que crecen en esos lagos artificiales.
¿Qué reglas rigen en el río y en los embalses?
El Limay es límite entre dos provincias, así que la pesca se rige por el reglamento patagónico común y por los anexos de Neuquén y Río Negro. El permiso ordinario de cualquiera de las dos sirve en los dos lados, porque las jurisdicciones comparten el reglamento. En el río, los salmónidos se devuelven siempre.
Los embalses tienen un régimen distinto. Según el folleto oficial de pesca de la provincia, en los embalses la temporada sigue abierta hasta el 31 de octubre. En la temporada 2025/26, por ejemplo, rigieron estas condiciones:
- Alicurá y Piedra del Águila extendieron la pesca de truchas hasta el 31 de octubre de 2026.
- En la zona 2 de Piedra del Águila se podían sacrificar hasta cinco arcoíris por permiso.
- Fuera de las áreas protegidas, el límite era de dos percas y diez pejerreyes por día.
- Está prohibido pescar a menos de 500 metros de las presas.
El trolling en los embalses exige el permiso adicional. Además, la Dirección de Fauna hace controles frecuentes contra la pesca furtiva en esta zona. Como los cupos cambian cada temporada, hay que confirmarlos en el anexo 2026/27 antes de sacrificar un pez.
¿Cuándo conviene pescar el Limay medio? Mes por mes
La temporada general en los ríos va del 1 de noviembre de 2026 al 1 de mayo de 2027. Dentro de ese período, el Limay medio ofrece cosas distintas:
- Noviembre y diciembre: agua alta según lo que suelten las represas. Rinden los streamers.
- Enero y febrero: eclosiones al atardecer y tucuras en las orillas con pasto.
- Marzo y abril: remontan las marrones grandes. Es la mejor época del río.
El caudal depende de las represas, que regula la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas. Por eso el río puede subir o bajar en pocas horas, y conviene revisar los caudales antes de entrar al agua. En los embalses, en cambio, la pesca sigue después del cierre de los ríos, con agua fría y truchas activas.
¿Qué equipo y qué moscas llevar?
El viento de la estepa manda. Por eso conviene una caña número 6 o 7 de acción rápida, con línea de hundimiento extra rápida para los pozones profundos. Para el verano, las secas clásicas de la zona son la Irresistible, la Humpy amarilla, la Goddard Caddis, la Sparkle Dun, la Madame X y las imitaciones de tucuras.
Para las marrones grandes, en cambio, la base son los streamers. Por ejemplo, funcionan los de conejo, los Woolly Bugger, los Matuka y los Marabou Muddler, en tamaños 2 a 6. Los colores más usados son el verde oliva, el castaño y el negro, combinados con tonos perlados o naranjas. Además, conviene llevar protector solar, agua y abrigo, porque en la estepa el sol pega fuerte y la temperatura baja rápido al atardecer.
Qué conviene saber antes de salir
El primer paso es el permiso. Para la temporada 2026/27, un residente paga $12.500 el día y $50.000 la temporada; un no residente, $50.000 el día. Se compra en la web de Caza y Pesca del Neuquén, y la guía del permiso de pesca explica cada categoría.
También conviene contratar un guía para la primera salida, sobre todo para las flotadas y los accesos por estancias. Por último, hay que salir con el tanque lleno y avisar el recorrido, porque en la estepa la señal de celular es escasa. Con esos recaudos, la pesca con mosca en el Limay medio ofrece algo distinto a la cordillera: truchas grandes, poca gente y un paisaje de bardas y cielo abierto.

