Hace más de 20 años que algunas chacras de Centenario reciben visitantes, sirven comida y muestran cómo se produce. Pero esa actividad nunca tuvo una regla propia. Eso cambió el 24 de septiembre: el Concejo Deliberante aprobó la primera ordenanza de la provincia que regula el agroturismo en Centenario. Ningún otro municipio neuquino tenía hasta ahora una norma específica para el turismo rural. El proyecto había entrado al Concejo en diciembre de 2024, así que tardó casi dos años en salir.
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La chacra tiene que seguir produciendo
La norma no inventa una actividad nueva ni habilita a nadie de forma automática. Lo que hace es ordenar algo que ya existía y ponerle condiciones. La principal es clara: para ofrecer turismo en una chacra, la producción agropecuaria tiene que estar activa. Es decir, el turismo se suma a la producción, no la reemplaza. “Queremos que la actividad turística ayude a fortalecer y diversificar la actividad productiva, genere ingresos y ponga en valor nuestra identidad rural”, explicó Victoria Rodríguez Rey, de la Dirección de Agroturismo y Paisajes Culturales del municipio.

Hasta ahora, esas propuestas entraban en el régimen general de habilitaciones comerciales, sin distinguir una chacra de un local del centro. Con la ordenanza, el productor sabe qué puede ofrecer y qué pasos tiene que dar. Las propuestas admitidas incluyen gastronomía, alojamiento y actividades recreativas ligadas a la vida productiva: recorridos por chacras, degustaciones, talleres, ferias o visitas a galpones de empaque. Además, el municipio apuesta a que el turismo rural se convierta en una fuente de ingresos para las familias productoras y para las nuevas generaciones.
Qué papeles pide la ordenanza
Para hacer agroturismo en Centenario con habilitación, el productor pasa primero por un estudio de factibilidad. Después presenta documentación que acredite su vínculo con el predio, la inscripción en el RENSPA, la certificación de Buenas Prácticas Agrícolas y la situación regular ante el Consorcio de Riego. El RENSPA es el registro nacional de productores agropecuarios que lleva el Senasa: anotarse ahí es lo que identifica a alguien como productor ante el Estado. Las Buenas Prácticas Agrícolas, en cambio, certifican cómo se produce, con estándares de sanidad y de cuidado del ambiente.
La norma prevé también un permiso transitorio de 60 días para quienes ya tengan la factibilidad aprobada y necesiten completar los papeles. El circuito administrativo definitivo lo fijará la reglamentación, que el Ejecutivo municipal debe dictar en un plazo de 30 días. Si ese plazo se cumple, la reglamentación tendría que estar lista hacia fines de octubre.
Lo que no se puede tocar
El otro eje de la ordenanza es proteger lo que sostiene el paisaje de chacras. Por eso prohíbe que un emprendimiento turístico afecte el suelo cultivable, el sistema de riego o las cortinas forestales, las hileras de árboles que protegen los cultivos del viento. La idea es evitar que, con la excusa del turismo, una chacra deje de ser una chacra. Según la norma, el turismo tiene que entrar a la matriz productiva sin reemplazarla.
Además, la ordenanza crea una Mesa de Trabajo Permanente con el municipio, los productores, el Consorcio de Riego y organismos técnicos. Esa mesa tiene que atender los problemas del territorio: accesos, caminos, señalización, seguridad, riego y mantenimiento de las arboledas. “Mejorar los caminos rurales, el riego, la señalización y los espacios productivos mejora también las condiciones de vida y de trabajo de quienes producen todos los días en Centenario”, sostuvo Rodríguez Rey.
Lo que viene
El próximo paso es la reglamentación, y después la primera tanda de habilitaciones. Ahí se va a ver si el esquema funciona: cuántas chacras se anotan, cuántas consiguen el permiso transitorio y cuánto tardan los trámites. También queda por ver si otros municipios del Alto Valle copian el modelo, porque el agroturismo en Centenario deja de ser una actividad sin reglas y pasa a tener un marco que otros pueden tomar. Para la economía regional, la señal es concreta: el turismo puede sumar ingresos a la chacra, pero solo si la chacra sigue produciendo. En una provincia que promueve el turismo desde el Estado, el experimento de Centenario va a ser mirado de cerca.

