La industria petrolera neuquina empieza a mirar las aulas con la misma atención que los pozos. Mientras la cuenca suma equipos de perforación y proyectos de exportación, el cuello de botella aparece en otro lado: faltan profesionales formados para sostener ese ritmo. Con ese telón de fondo, la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) organiza el 16 de octubre en el Instituto Vaca Muerta de Neuquén el llamado Desafío CEPH, una jornada en la que 120 estudiantes de ingeniería en petróleo de distintas universidades del país trabajarán sobre problemas reales de la operación. La actividad forma parte del programa Student Engineer Professional (SEP) y se confirmó esta semana.
Cómo funciona el Desafío CEPH
La consigna es simple de explicar y exigente de resolver. Los 120 participantes se dividirán en cuatro grupos. Cada uno recibirá un desafío vinculado con la operación cotidiana de un yacimiento y tendrá que proponer una solución técnica. No trabajarán solos, sino acompañados por especialistas de las empresas que integran la cámara. Según la CEPH, «los estudiantes deberán resolver problemas vinculados con operaciones habituales de la actividad hidrocarburífera, con el acompañamiento de especialistas» del sector.

El formato tiene una lógica clara: acercar a los futuros ingenieros a situaciones que hoy solo conocen en teoría. Por eso la sede elegida no es casual. El Instituto Vaca Muerta funciona en Neuquén como espacio de formación técnica ligado a la cuenca y ya es un punto de encuentro entre empresas y universidades. Para muchos de los estudiantes, además, será el primer contacto directo con equipos de operadoras que trabajan en el corazón productivo de Vaca Muerta.
Por qué las empresas salen a buscar ingenieros
La iniciativa nació en la Comisión de Vinculación Universitaria de la CEPH, un espacio creado para fortalecer los lazos entre las compañías y las instituciones académicas. El motivo de fondo es la demanda creciente de profesionales especializados en la cuenca. De hecho, la expansión del no convencional multiplicó la necesidad de perfiles técnicos que las carreras no alcanzan a cubrir al mismo ritmo. La cámara, que nuclea a las principales productoras del país, decidió entonces intervenir antes de que los estudiantes lleguen al mercado laboral, y no después.
El programa SEP apunta justamente a eso: ordenar el puente entre universidad y empresa con actividades concretas, no solo con convenios firmados. El Desafío CEPH es su expresión más visible, porque pone a los alumnos frente a problemas con la misma presión que tendrían en un campo. La cámara no detalló qué universidades ni qué empresas participarán de esta edición. Sin embargo, el número de inscriptos —120 en una sola jornada— ya da una idea del interés que despierta la cuenca neuquina entre quienes están por graduarse. Hay más información institucional sobre la cámara en el sitio oficial de la CEPH.
El empleo calificado, la otra cara del boom
El dato de fondo es que la escasez de talento técnico se volvió un tema central para la agenda de empleo y formación en Neuquén. Las operadoras compiten por ingenieros, geólogos y técnicos, y las universidades buscan actualizar sus planes de estudio para responder. En ese cruce, una jornada como la del 16 de octubre funciona como una vidriera en doble sentido. Los estudiantes de ingeniería en petróleo miden sus conocimientos ante quienes podrían contratarlos. Las empresas, en cambio, observan de cerca a los perfiles que necesitarán en los próximos años.
Lo que viene ahora es ver si el formato se repite y se amplía. Si el Desafío CEPH logra que las compañías identifiquen talento temprano y que las universidades ajusten su formación a lo que pide el campo, el programa puede convertirse en una pieza estable del calendario de la industria. Para la economía provincial, que ya depende de Vaca Muerta para buena parte de su crecimiento, formar ingenieros en casa es tan estratégico como atraer inversiones. La jornada del 16 de octubre será una primera medición de ese esfuerzo.

