Las copas se van a servir entre las obras de arte. Este viernes 25 y sábado 26 de septiembre, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Neuquén deja por dos noches el silencio de sala para recibir bodegas, cocineros y música en vivo. El Salón del Vino abre a las 19 y cierra a la medianoche. Reúne etiquetas de seis localidades del Alto Valle, un mercado de productores y clases de cocina abiertas al público. Lo organiza la subsecretaría de Turismo de la Municipalidad de Neuquén, bajo la marca Confluencia de Sabores.
Qué bodegas participan en el Salón del Vino
Los stands reúnen bodegas de Neuquén capital, San Patricio del Chañar, Senillosa, Cervantes, Ingeniero Huergo y Campo Grande. Es decir, el mapa del evento cruza el río: tres localidades son neuquinas y tres pertenecen al Alto Valle rionegrino. La organización lo plantea como una oportunidad para recorrer la diversidad de etiquetas de la región, con maridajes sugeridos y opciones gourmet. También hay un objetivo de fondo. Según el municipio, la idea es consolidar a la capital provincial como destino de enoturismo nacional, potenciando a los productores locales y de las provincias vecinas.

El dato no es menor para una ciudad que suele quedar como escala hacia la cordillera. El vino del Chañar y del Alto Valle ya tiene nombre propio fuera de la región, pero los visitantes rara vez lo prueban en la capital. Un salón en pleno centro acerca las bodegas a un público que, de otro modo, tendría que manejar hasta la finca. Además, el formato nocturno apunta a las noches primaverales: hay un patio de foodtrucks al aire libre para acompañar la degustación.
Mercado de productores y clases magistrales
A la propuesta vitivinícola se suma un Mercado de Productores. Está pensado, según la organización, para que “emprendedores regionales y consumidores conecten de forma directa sin intermediarios”. Es la parte del Salón del Vino que mira a la economía regional: la venta cara a cara, sin cadena de distribución, para pequeños elaboradores que todavía no llegan a las góndolas. La agenda gastronómica completa el cuadro con dos noches de cocina en vivo.
Las clases magistrales van los dos días a las 20 y son abiertas al público. El viernes 25, los chefs Roberto Noguera (Entre tablas y cazuelas catering) y Cato Farías (Praderas Neuquinas) ofrecen una propuesta de tapeo. La acompañan con una charla sobre el aceite de oliva virgen extra neuquino, la otra apuesta del programa junto al vino. Así, la tabla de tapeo funciona como excusa para presentar un producto de la provincia que muchos todavía no conocen.
El sábado 26 es el turno de René Cid y Mariana Montero, de la Escuela de Cocineros Patagónicos. Presentan técnicas de cocina moderna asistidas por tecnología Thermomix. Entre el aceite de oliva del viernes y la cocina de autor del sábado, el programa recorre un rango amplio: de la tabla compartida a la técnica de vanguardia. En cambio, el vino es el hilo común de las dos noches.
Música, arte y una apuesta al enoturismo
La experiencia se completa con música en vivo e intervenciones artísticas que dialogan con el entorno del museo. No es un detalle decorativo: el MNBA como sede le da al evento un marco distinto al de una feria en un predio. Lo que viene ahora es la prueba de convocatoria. Si las dos noches funcionan, el Salón del Vino puede convertirse en una fecha fija del calendario de primavera. Y sumarle a la agenda turística de Neuquén un motivo para quedarse en la ciudad antes de seguir viaje. El programa completo figura en la agenda oficial del evento.