Quince educadores certificados por el WSET (Wine & Spirit Education Trust) recorrieron bodegas de Neuquén y Río Negro entre el 24 y el 26 de septiembre. Llegaron desde Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Brasil, Hong Kong y China. La misión la organizó Wines of Argentina, con el apoyo del Gobierno provincial. El objetivo fue concreto: que los vinos neuquinos lleguen a quienes enseñan y venden vino en seis mercados clave.
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Las bodegas anfitrionas fueron tres. Mabellini, en Neuquén capital, y Malma y Schroeder, en San Patricio del Chañar, abrieron sus puertas al grupo. En esas visitas también se presentaron etiquetas de Aicardi, Fin del Mundo y Primogénito. Así, los educadores probaron en pocos días una muestra amplia de los vinos neuquinos, aunque el recorrido incluyó además viñedos rionegrinos.
Por qué importa un educador del WSET
El WSET es la institución de formación en vinos y bebidas espirituosas con más influencia a nivel global. Sus educadores certificados forman a sommeliers, compradores y comunicadores en sus países. Por eso una misión de este tipo no se mide en botellas vendidas durante el viaje. Se mide en lo que esos quince referentes cuentan después, en sus clases y en sus mercados.

Sebastián Landerreche, referente del Programa Vitivinícola del Centro PyME-Adeneu, lo explicó así: “este tipo de misiones permite que especialistas internacionales vengan, conozcan, prueben los vinos y se vayan con un recuerdo de la zona para difundir los vinos en otros mercados”. El organismo provincial acompaña a las bodegas neuquinas en ferias de Brasil, Francia y Alemania. Pero también apoya las misiones inversas, es decir, cuando los compradores y especialistas vienen a la región.
Patagonia como origen con identidad propia
Magdalena Pesce, presidenta de Wines of Argentina, ubicó la visita dentro de una estrategia más amplia. “Neuquén es parte central de nuestra estrategia de mostrar al mundo la diversidad del vino argentino región por región”, sostuvo. Para la entidad, que educadores de seis mercados clave hayan recorrido los viñedos confirma que la Patagonia tiene un lugar propio en el mapa vitivinícola internacional. Pesce dijo además que fue el primer viaje oficial del WSET a Sudamérica desde la pandemia, y lo calificó como un éxito para los productores que participaron.
Desde las bodegas, la lectura coincide. Lorena Nicolás Creide, socia fundadora de Mabellini Wines, habló de “una oportunidad extraordinaria” para mostrar en primera persona qué pasa hoy en la vitivinicultura patagónica. Lo más valioso, según ella, es que los educadores encontraron en un solo viaje distintas zonas, variedades, estilos y escalas de producción. Esa diversidad es justamente el argumento con el que la región quiere presentarse en el exterior.
Lo que viene para los vinos neuquinos
Landerreche dejó planteado el próximo paso: trabajar con el resto de las provincias patagónicas para que las futuras visitas sean más completas. La misión de septiembre mostró que el circuito Neuquén–Río Negro ya funciona como unidad para un visitante extranjero. Ahora la pregunta es qué vuelve de esos seis mercados. Si los vinos neuquinos aparecen en las clases, las cartas y las compras de esos educadores, la apuesta por las misiones inversas habrá rendido. Ese resultado se verá recién en los próximos meses, cuando las bodegas midan contactos y pedidos.

