Impuestos a los combustibles: el Gobierno posterga la suba a noviembre mientras las naftas ya aumentan

El ICL y el impuesto al CO2 debían actualizarse este jueves 1 de octubre. Las petroleras ya subieron entre 2 y 5% por el petróleo internacional; YPF, solo 1%.

Compartí esta nota
Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.
📚 Guia completa: que es Vaca Muerta →

Bizion - Escuela de NegociosPrimera escuela de negocios de la Patagonia — formación profesional aplicada Conocé los programas →
Que es, produccion, empresas, RIGI y el futuro del shale argentino.

Las naftas y el gasoil ya subieron en los últimos días de septiembre, pero el Estado decidió no agregarles más presión. El Gobierno nacional postergó hasta el 1 de noviembre la actualización plena de los impuestos a los combustibles que debía regir desde este jueves 1 de octubre. La decisión salió por decreto, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, y busca contener el impacto sobre la inflación. Llega en un mes en que el petróleo internacional ya empuja los precios en los surtidores.

Qué impuestos se postergan y por qué

La prórroga alcanza a dos tributos: el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono. Los dos se cobran por litro y se trasladan casi de forma directa al precio final. Por eso cada actualización se nota en el surtidor apenas entra en vigencia. Con la postergación, durante octubre las naftas y el gasoil no van a cargar el ajuste impositivo. Las petroleras, en cambio, sí pueden mover los precios por otros motivos, sobre todo por la cotización internacional del crudo que impacta en toda la cadena energética.

Automovilistas cargan nafta en una estación de servicio argentina
El ICL y el impuesto al CO2 se cobran por litro y se trasladan casi de forma directa al precio en el surtidor.

La decisión no es nueva. El Ejecutivo viene aplicando esas actualizaciones de los impuestos a los combustibles solo en parte y difiere el saldo restante mes a mes. Ese saldo ya acumula los períodos 2024, 2025 y el primer y segundo trimestre de 2026. Es decir, hay un ajuste pendiente que el Gobierno posterga cada vez, con un costo para las cuentas públicas. Cada prórroga alivia el precio de hoy, pero agranda la cuenta que en algún momento habrá que pagar. Es una tensión conocida en la economía argentina: recaudación contra inflación.

Las petroleras ya subieron las naftas y el gasoil

Mientras tanto, los surtidores ya se movieron. Las petroleras que operan en el país aplicaron en los últimos días de septiembre un aumento de entre 2 y 5% en naftas y gasoil. La razón es la escalada internacional del petróleo, que encarece el insumo principal de las refinerías. YPF fue la última en sumarse, aunque con un incremento menor, del 1%. La compañía concentra más de la mitad del mercado argentino, así que su ritmo de ajuste define buena parte del precio promedio que paga el consumidor.

Ese aumento más moderado tiene una explicación. YPF informó que mantiene su esquema de “buffer”, un colchón de precios con el que busca evitar trasladar de inmediato toda la volatilidad internacional a los valores locales. La petrolera amortigua los saltos del crudo y los distribuye en el tiempo. Según esa lógica, cada movimiento del mercado externo no llega completo al surtidor. Para el resto de las compañías, sin ese colchón, el traslado fue más rápido.

Qué significa para Vaca Muerta

Para la cuenca neuquina, la noticia tiene dos caras. La suba del petróleo internacional mejora los ingresos de las operadoras de Vaca Muerta y, con ellos, las regalías que cobra la provincia. Pero el precio en el surtidor es también una variable política. El Gobierno acaba de mostrar que prefiere resignar recaudación antes que convalidar un salto mayor en la inflación. Esa tensión entre el valor del barril y el precio al consumidor es la que define, en cada ajuste, cuánto de la bonanza internacional se refleja en el mercado interno.

Lo que viene ahora es el 1 de noviembre. Ese día vence la nueva prórroga de los impuestos a los combustibles y el Gobierno tendrá que decidir otra vez: aplicar el ajuste completo, una parte, o volver a postergarlo. Si el petróleo sigue alto, la presión será doble, porque se sumarían el impuesto y el costo del crudo. La prórroga compra un mes de calma en los surtidores, pero no resuelve la cuenta pendiente.

Mirá también...

Para seguir leyendo...

Más leídas...