La fórmula opositora de las elecciones rectorales de la UNCo se llama «Impulsar la UNCo» y lleva al frente a dos figuras con experiencia probada en gestión académica: Carlos Espinosa, decano de la Facultad de Turismo y candidato a rector; y Ana Basset, primera mujer en haber conducido la Facultad de Ingeniería, como compañera de fórmula. La premisa que ordena la campaña es distinta a la del oficialismo: «Una relación inteligente con los gobiernos provinciales». No proponen ruptura discursiva con la administración Gentile, pero sí cambio de modelo en cómo la universidad se vincula con su entorno político y económico.
El planteo se hace en el momento más difícil del sistema universitario argentino en décadas. La elección define la conducción para los próximos cuatro años en un contexto donde las transferencias del Tesoro nacional cayeron 45,6% en términos reales 2023-2026. La diferencia central entre las dos fórmulas no es ideológica — es de método: cómo se negocia con los actores de poder (gobierno nacional, provincias, sector privado) para sostener el funcionamiento.
Quién es Carlos Espinosa
Espinosa, de 51 años, llega al desafío con una trayectoria multifacética dentro de la universidad. Decano de la Facultad de Turismo — una de las unidades académicas más jóvenes y de mayor crecimiento en términos de matrícula y vinculación con el sector productivo — Espinosa construyó su capital institucional combinando gestión administrativa con presencia territorial.
La Facultad de Turismo de la UNCo tiene una particularidad: opera en Neuquén capital pero con extensión fuerte en zonas turísticas (San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Bariloche por convenios). Eso le dio a Espinosa, durante su decanato, una experiencia poco común dentro de la universidad: negociar con múltiples gobiernos provinciales y municipales simultáneamente. Esa experiencia es la base discursiva de su candidatura: si pudo articular con muchos actores como decano, puede hacerlo como rector con escala mayor.
Su perfil político-académico se diferencia del de Lopes en un punto clave: Espinosa es percibido como más confrontativo con la actual gestión central, sin haber roto formalmente con ella. Los sectores que sienten que la UNCo necesita una conducción más activa en defender presupuesto y autonomía suelen identificarse con el perfil de Espinosa.
Quién es Ana Basset
Basset, de 65 años, agrega a la fórmula una pieza simbólica y operativa fuerte: fue la primera mujer en conducir la Facultad de Ingeniería de la UNCo, en un campo históricamente dominado por hombres. Ingeniera con larga trayectoria docente e investigativa, su nombre opera como credibilidad técnica hacia el claustro científico-tecnológico de la universidad, el que más peso ponderado tiene en las elecciones rectorales.
La inclusión de Basset en la fórmula es una decisión deliberada. Si Espinosa cubre el ángulo «humanidades + turismo + territorial», Basset cubre el ángulo «ingeniería + ciencia dura + paridad de género». Es una combinación pensada para capturar votos en facultades que de otro modo se inclinarían naturalmente hacia el oficialismo — Ingeniería históricamente vota más conservador, pero la figura de Basset tiene capital propio que puede mover el equilibrio.
«Vinculación inteligente» — qué propone realmente
El lema de campaña tiene tres traducciones concretas que la fórmula opositora va a desarrollar durante las tres semanas:
Primero, relación con los gobiernos provinciales. La idea central: la UNCo opera en dos provincias (Neuquén y Río Negro) y debería capturar presupuesto adicional de ambas más allá del Tesoro nacional. Eso requiere mesas técnicas con los gobiernos de Figueroa y Weretilneck, convenios específicos, acuerdos sobre líneas de investigación de interés provincial (energía, turismo, minería, agroindustria). Espinosa argumenta que la actual gestión «no aprovechó» ese vínculo y que él lo puede activar.
Segundo, fortalecimiento territorial de las unidades académicas. La UNCo tiene sedes en muchas localidades de Neuquén y Río Negro, pero la conducción central históricamente concentra recursos en la capital. La oposición propone «presencia institucional regional» más activa — más visitas de autoridades, más asignación presupuestaria a sedes alejadas, más visibilidad pública de las facultades en sus respectivos territorios.
Tercero, transparencia en convenios con el sector privado. La fórmula opositora no critica los convenios con Vaca Muerta — Espinosa los reconoce como necesarios — pero pide que sean más transparentes en términos financieros y académicos. Que se sepa cuánto rinde cada convenio, qué condiciones se aceptan, qué impacto tienen en la libertad investigativa. Es una propuesta que conecta con sectores docentes críticos del actual modelo de gestión.
Las fortalezas y los riesgos de la oposición
La oposición tiene tres fortalezas reales. Espinosa es un perfil más político en el mejor sentido del término — sabe leer la cancha y negociar, y eso comunica capacidad de conducción. Basset agrega capital específico en el claustro científico-tecnológico. Y la narrativa de cambio —aunque no es disruptiva— ofrece a los electores descontentos con el estado actual de la UNCo una opción que no requiere salir del marco institucional.
Los riesgos también son tres. Espinosa proviene de una facultad joven y específica (Turismo) y eso puede leerse como falta de gravitación dentro de la institución completa. La «vinculación inteligente» puede sonar abstracta si no se traduce en propuestas técnicas concretas que la propia comunidad pueda evaluar. Y la postura más confrontativa que el oficialismo puede asustar a los sectores que prefieren estabilidad institucional por encima de todo — un segmento real del electorado universitario.
El test real de la fórmula
Para Espinosa-Basset, las próximas tres semanas son un trabajo similar al del oficialismo —visita facultad por facultad, asambleas, conversaciones con representantes estudiantiles— pero con un peso comparativo distinto. Tienen que convencer a votantes que no votarían por defecto al oficialismo: docentes descontentos, estudiantes movilizados por reclamos salariales o de infraestructura, graduados que sienten que la institución perdió presencia pública.
El número clave que va a definir el resultado es el claustro estudiantil. Si la oposición logra movilizar más estudiantes a votar — y movilizar el voto estudiantil hacia su fórmula — puede compensar la ventaja institucional natural del oficialismo en el claustro docente. La elección se decide en el margen: si la diferencia es de 2-5 puntos en cualquier claustro, el resultado es contingente. Si es de 8-10 puntos en cualquiera, queda definida desde antes.
La fórmula «Impulsar la UNCo» arranca con menos ventaja institucional pero con mayor potencial de crecimiento. Si las próximas tres semanas logran instalar la idea de que el modelo de gestión necesita cambio sin caer en grandilocuencia, Espinosa-Basset cierra el 27 de mayo con números competitivos. Si no logran traducir el lema en propuestas concretas y verificables, la apuesta de cambio queda corta y la continuidad gana por inercia.
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