La Universidad Nacional del Comahue oficializó este lunes las dos listas que competirán por el rectorado en las elecciones del 26 y 27 de mayo. Después de semanas de armado, posicionamientos cruzados y un congreso universitario que terminó dejando los frentes definidos, la pulseada se ordena en dos polos claros: la lista «Futuro UNCo» que encabezan Christian Lopes y Lorena Higuera, respaldada por la actual rectora Beatriz Gentile; y la lista «Impulsar la UNCo» con Carlos Espinosa y Ana Basset, que se presenta como alternativa con vocación de cambio en la conducción.
El cierre de inscripciones marca el arranque formal de tres semanas cortas y densas de campaña. La elección llega con un trasfondo presupuestario crítico que ya documentamos: la universidad opera con paritarias atrasadas, infraestructura comprometida y un presupuesto nacional que en términos reales perdió más del 30% desde 2023. Quien gane no va a tener margen de gestión cómodo. Ese contexto le da a la elección un peso operativo concreto, más allá del simbolismo institucional.
Quiénes son los candidatos
Christian Lopes, el candidato del oficialismo, es actualmente secretario de Planeamiento de la UNCo. Es ingeniero y viene formado en la gestión técnica de la universidad bajo la rectoría Gentile. Su candidatura representa continuidad ordenada: la apuesta del actual equipo a sostener la línea de gestión con un perfil más administrativo y menos político que el de la rectora actual. Higuera, su compañera de fórmula como vicerrectora, refuerza ese perfil técnico-académico.
Del otro lado, Carlos Espinosa, candidato de «Impulsar la UNCo», es decano de la Facultad de Turismo y construye su candidatura sobre la lectura de que la universidad necesita reordenar prioridades. Basset, su compañera de fórmula, viene del claustro docente. La identidad del frente —el nombre «Impulsar»— transmite el mensaje deliberado: contra el inmovilismo percibido, una propuesta de movimiento.
Ninguna de las dos listas se identifica explícitamente con un partido político nacional, lo cual es regla casi siempre en elecciones universitarias argentinas. Pero las redes de apoyo se leen sin esfuerzo: la lista oficialista cuenta con el respaldo orgánico del equipo de gestión actual y los sectores académicos alineados con la línea Gentile; la lista opositora suma decanos de facultades que han marcado distancia con el rectorado actual en los últimos dos años.
El padrón y los claustros
Votan 37.756 electores distribuidos en los cuatro claustros que define el estatuto universitario: docentes, no docentes, estudiantes y graduados. Cada claustro pesa distinto en el cómputo final por sistema de ponderación. Los estudiantes son el claustro más numeroso pero su voto se pondera proporcionalmente menos; los docentes y graduados tienen peso relativo mayor por elector. Esa matriz electoral es la que históricamente equilibra a favor de listas con respaldo académico fuerte aún cuando movilizan menos electores brutos.
El cronograma marca la jornada del 23 de mayo para los semipresenciales —electorado disperso por la cordillera y el Alto Valle que vota con modalidad especial— y los días 26 y 27 de mayo para la elección general en todas las sedes de la universidad. El resultado se conoce en la noche del 27; si ninguna lista alcanza la mayoría requerida en algún claustro, hay segunda vuelta en una fecha por confirmar.
Lo que está en juego más allá de la pelea de nombres
Las elecciones rectorales de la UNCo no se deciden por carisma personal. Se deciden por tres ejes estructurales que los dos frentes vienen elaborando desde marzo:
Presupuesto y paritarias. Es el problema número uno. La UNCo arrastra dos años de salarios docentes retrasados respecto a inflación, una infraestructura edilicia que necesita inversión y un presupuesto nacional que sigue siendo el techo de cualquier plan local. Cualquiera de los dos frentes que gane va a tener que negociar con Buenos Aires y eso depende menos de la voluntad local que del ciclo macroeconómico nacional.
Vínculo con Vaca Muerta y el sector privado. La UNCo es la universidad de la región petrolera más importante del país. El cluster UNCo-Vaca Muerta opera ya con jornadas técnicas, convenios con operadoras y formación específica de talento. La pregunta no es si profundizar la relación sino cómo: con qué grado de autonomía académica, con qué priorización de áreas, con qué retorno económico para la universidad. Los dos candidatos tienen lecturas distintas y eso va a aparecer en el debate.
Modernización académica y carreras nuevas. Hay presión interna para abrir o reforzar carreras vinculadas a energía, inteligencia artificial, biomedicina y turismo —los sectores donde la región crece—. El oficialismo viene impulsando esos movimientos con prudencia; la oposición plantea un ritmo más agresivo. No es solo un debate académico: define el perfil de la UNCo de los próximos 10 años.
La campaña corta y el sello «elecciones universitarias»
Tres semanas es poco para campaña pero suficiente para que se definan los matices. La modalidad clásica de elección universitaria incluye debates en aulas magnas, presencia en facultades, asambleas de claustro y cobertura mediática local. Lo que NO incluye —típicamente— son las prácticas de campaña electoral tradicional: no hay spots pagos, no hay vía pública, no hay movilización paga. La pulseada es entre actores que se conocen entre sí, en una comunidad de 37.000 electores donde el boca a boca pesa más que cualquier estrategia digital.
El próximo hito relevante es el martes 12: la Jornada de Innovación en Hidrocarburos en la UNCo. No es un acto electoral pero es uno de los pocos espacios donde candidatos, decanos y referentes del sector privado coinciden en la misma agenda. La temperatura política del evento va a ser leída como termómetro implícito del clima electoral.
Por qué la elección importa para la región
La UNCo no es solo una universidad. Es el principal proveedor de formación profesional para el ciclo expansivo de Vaca Muerta, el polo académico que se articula con el Polo Científico Tecnológico de la capital, y la institución que define gran parte del techo educativo del Alto Valle y Cordillera. Quien la conduzca los próximos cuatro años va a tener voz sobre los temas que importan al desarrollo regional: formación de talento para el shale, articulación con el sector privado, investigación aplicada, transferencia tecnológica.
Por eso aunque el padrón sea de 37.756 electores, las consecuencias del resultado se extienden mucho más allá del campus. La política regional, las cámaras empresarias y los gobiernos provincial y municipal están mirando con atención —aunque desde la barrera, porque la autonomía universitaria les impide intervenir directamente—. El resultado del 27 de mayo va a marcar la línea de articulación UNCo-región para los próximos cuatro años.
Las tres semanas que arrancan hoy son el tiempo que tienen los dos frentes para convencer a los electores y, en el proceso, traducir los temas estructurales en propuestas concretas. Esa traducción es lo que va a definir el resultado.
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