La Legislatura de Neuquén dio este martes 18 de agosto el primer paso hacia un cambio de fondo en la presidencia del TSJ. La comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia aprobó por unanimidad el proyecto del diputado César Gass (UCR). La iniciativa establece que el propio tribunal elija a su presidente por mayoría simple entre sus cinco vocales. Pero el efecto práctico va más allá: al eliminar las restricciones de rotación vigentes, habilita la reelección indefinida del cargo.
Qué propone el proyecto que avanza en la Legislatura
El texto modifica la ley orgánica del Poder Judicial. La elección se hará en diciembre de cada año y el mandato durará un año. En el mismo acto, los vocales deberán designar a quien sustituya al presidente ante una ausencia transitoria. Si la vacante es definitiva —renuncia, fallecimiento o destitución—, el reemplazo será inmediato. El objetivo, según los fundamentos, es evitar acefalías o interinatos prolongados en el máximo tribunal.
Gass sostiene que la reforma adecua la ley al artículo 239 de la Constitución provincial y fortalece el autogobierno judicial. La elección por mayoría simple, argumenta el bloque, “minimiza el riesgo de bloqueos institucionales prolongados”. Los fundamentos también toman como referencia a la Corte Suprema nacional, cuyo reglamento prevé que sus integrantes elijan al presidente. La propuesta, dicen, “garantiza el autogobierno del Poder Judicial, la transparencia y una solución democrática” dentro de uno de los poderes del Estado.
Mazieres, el beneficiario inmediato de la reforma
El cambio tiene nombre propio en el corto plazo. Gustavo Andrés Mazieres preside el Tribunal Superior de Justicia desde 2025 y fue reelecto por unanimidad para 2026, con Evaldo Moya como subrogante. Con la ley vigente ya cumplió el tope de dos años consecutivos. Si la reforma se sanciona, podrá pelear por seguir al frente en 2027. Ese año habrá elecciones provinciales en Neuquén. Y el presidente del TSJ encabeza la Junta Electoral que fiscaliza esos comicios. El dato carga de sentido político una discusión que, en los papeles, es de organización interna.
Reelección en el máximo tribunal: un debate con historia
La discusión no es nueva. Desde 2005, la regla era la rotación estricta: ningún vocal podía repetir la presidencia del TSJ hasta que todos la hubieran ejercido. En 2023 la Legislatura flexibilizó ese esquema, a partir de un proyecto enviado por el propio tribunal, y admitió una reelección consecutiva limitada. El sindicato judicial SEJUN objetó entonces la constitucionalidad del cambio. Su argumento fue la letra del propio texto constitucional, que indica que la presidencia “se turna anualmente”. También advirtió por la concentración de poder del cargo, que administra presupuesto e inicia sumarios.
El despacho de este martes tampoco fue un trámite sin matices. Los diputados Francisco Lepore (Avanzar) y Ernesto Novoa (Comunidad) respaldaron el proyecto en clave de autonomía del tribunal. Ludmila Gaitán (MPN) preguntó si el nuevo esquema podría derivar en presidencias de 20 años. Damián Canuto (PRO) respondió que la elección anual garantiza la alternancia, porque cada diciembre el cargo vuelve a votarse.
Con el despacho favorable por unanimidad, el proyecto quedó listo para llegar al recinto. La votación mostrará si ese consenso se sostiene en el pleno, donde la agenda política provincial suele reordenar posiciones. Detrás de la técnica legislativa hay una pregunta de poder: quién conduce el máximo tribunal, y por cuánto tiempo. La respuesta definirá las reglas de la presidencia del TSJ justo antes de un año electoral.
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