Para una contratista de Vaca Muerta, la carga mental de su gente no es un tema blando. Se paga en ausentismo, en rotación durante los primeros meses y en accidentes. Los equipos que trabajan por diagrama rotativo acumulan los factores que la OIT define como riesgos psicosociales: semanas lejos de la familia, picos de actividad y un ritmo que lo marca el pozo. Por eso la pregunta útil para un dueño de pyme en Neuquén no es si el problema existe. Es cómo medirlo sin frenar la operación.
Los números ayudan a dimensionarlo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año se pierden 12.000 millones de días de trabajo por depresión y ansiedad. Su informe sobre el entorno psicosocial, publicado en abril de 2026, atribuye a esos factores 840.000 muertes anuales y una pérdida equivalente al 1,37% del PBI global. En la región, Gallup midió en su State of the Global Workplace 2026 que el 43% de los empleados de América Latina y el Caribe sufre estrés diario significativo. En Argentina, ese indicador llegó al 41% durante 2025.
Qué es un riesgo psicosocial y cómo se ve en un diagrama rotativo
La OIT los define como factores ligados al diseño o la gestión del trabajo. La lista incluye demandas y control del puesto, carga y ritmo, cultura de la organización, desarrollo de carrera, seguridad del empleo, relaciones entre compañeros y la interfaz entre el hogar y el trabajo. Traducido a un yacimiento, es la descripción de un diagrama rotativo. El operario no decide cuándo arranca ni cuándo termina su jornada. La carga sube cuando hay un pozo que terminar y nadie sabe si el contrato sigue en marzo. Además, la familia queda a cientos de kilómetros durante la semana de campo. El informe de abril de 2026 suma dos elementos que le hablan directo al supervisor: la organización del tiempo de trabajo y la claridad del rol. También advierte que la mala salud mental aumenta el riesgo de accidentes.

Los cinco factores que una pyme de yacimiento sí puede controlar
Una contratista con 60 personas no va a cambiar el precio del barril ni el ciclo de la operadora. Pero sí controla cinco variables que la OIT lista entre los riesgos psicosociales. La primera es la carga: cuántas horas extras y guardias acumula cada persona dentro del diagrama. La segunda es el descanso real entre tramos, no el que figura en el papel. La tercera es la previsibilidad: avisar los cambios de turno con días de anticipación y no la noche anterior.

La cuarta es la conexión con la familia, desde la señal en el campamento hasta la flexibilidad ante una emergencia en casa. La quinta es el supervisor. Gallup encontró que los gerentes son el grupo más estresado, con 45% de estrés diario, y que los líderes de nivel superior reportan más enojo, tristeza y soledad que sus colaboradores. El capataz que sostiene a la cuadrilla suele ser el que nadie cuida. Ese es el primer eslabón para cualquier plan de liderazgo en una empresa de la cuenca.
Un protocolo mínimo: qué medir cada mes y qué hacer con el resultado
No hace falta contratar una consultora para empezar. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) publica una guía gratuita y voluntaria de intervención psicosocial, edición 2025, basada en el método CoPsoQ. Es decir, un cuestionario estandarizado que mide cómo la organización del trabajo afecta la salud y se aplica con participación de empleadores y trabajadores. Con esa herramienta una vez al año y una planilla simple cada mes alcanza para arrancar en cualquier pyme de la región.
Qué medir: ausentismo por cuadrilla y por tramo del diagrama, horas extras por persona, rotación en los primeros seis meses y cuasi accidentes por semana de campo. Qué hacer con el dato: si una cuadrilla concentra las bajas y las horas extras, el problema es el diagrama de esa cuadrilla, no la actitud de la gente. En Neuquén, la SRT contó 6.783 accidentes y enfermedades notificados entre enero y junio de 2026, en cifras provisorias. Cada uno de esos casos tiene un diagrama atrás.
El error frecuente: el programa de bienestar que no toca el diagrama
La equivocación más común es responder con una charla, una app o un día de la salud mental. Nada de eso cambia la carga ni el descanso, que son los factores que la OIT pone primero. Gallup aporta el otro dato que debería ordenar prioridades: en la región, apenas el 30% de los empleados está comprometido con su trabajo, el 59% no lo está y el 11% está activamente desconectado. Esa mayoría pasiva se recupera con previsibilidad y con supervisores que tengan tiempo, no con motivación. El lunes, entonces, la tarea concreta es una sola: abrir la planilla de horas extras y ausentismo por cuadrilla y mirar dónde se concentran. Ahí están los riesgos psicosociales de la empresa, con nombre y diagrama.