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El mapa de Vaca Muerta se corre hacia el este. A comienzos de noviembre de 2026, Tango Energy puso en marcha la perforación de sus dos primeros pozos horizontales en el bloque Charco del Palenque, en Río Negro, muy cerca de Catriel. Son pozos piloto. Su función es confirmar que la roca madre que hizo famosa a Neuquén también rinde del otro lado del límite provincial. Hasta ahora, el desarrollo del shale en Río Negro quedó muy por detrás del neuquino. Por eso la apuesta importa más allá de la empresa: si los pozos responden, la provincia vecina suma una ventana propia a la formación.
Un piloto de USD 32 millones para validar la geología
El plan piloto demanda USD 32 millones. Con ese dinero, la compañía busca validar el modelo geológico del área antes de comprometer un desarrollo mayor. El bloque abarca 147 kilómetros cuadrados y limita con Coirón Amargo Sureste, ya en territorio neuquino. Esa vecindad no es menor, porque permite comparar datos con un área que ya tiene historia productiva. Según la empresa, la producción de los primeros pozos llegaría en enero de 2027. Mientras tanto, los equipos avanzan sobre una zona que la propia operadora considera la más prometedora de su cartera.

El COO Andrés Ponce lo definió sin rodeos. Charco del Palenque es «el área con mayor espesor de roca madre» del portafolio de la compañía. En el shale, ese dato pesa porque el espesor define cuánto hidrocarburo puede alojar la roca y cuántos pozos admite una misma superficie. Un paquete más grueso permite, además, perforar en más de un nivel. Eso explica por qué la empresa eligió este bloque para su primer paso en el no convencional, en una cuenca donde la actividad en Vaca Muerta sigue concentrada en Neuquén.
Hasta 66 pozos y el ingreso al RIGI
Si el piloto acompaña, el desarrollo completo prevé hasta 66 pozos adicionales. La inversión anual treparía entonces a entre USD 200 y 250 millones. Para financiar ese salto, el CEO Pablo Iuliano anunció el ingreso de la compañía al RIGI, el régimen nacional de incentivos a las grandes inversiones, que otorga beneficios fiscales y cambiarios a proyectos de gran escala. La meta declarada es llegar a 60.000 barriles diarios. Es una cifra ambiciosa para una empresa que recién abre sus primeros pozos no convencionales, pero marca el tamaño de la apuesta. También muestra que Tango Energy no piensa Charco del Palenque como un ensayo aislado, sino como la base de una expansión que necesita capital de largo plazo, en línea con lo que viene pasando en el negocio energético regional.

Lo que viene: Mendoza y las 15 áreas de Neuquén
La agenda de la compañía no termina en Río Negro. Para 2027 prevé exploración en Payún Oeste, en Mendoza, otra zona donde Vaca Muerta todavía tiene poco recorrido. Además, la empresa mostró interés en la licitación de 15 áreas no convencionales que impulsa Neuquén. Ese concurso es seguido de cerca por operadoras grandes y medianas, porque abre superficie nueva en el corazón de la formación. Para el gobierno de Río Negro, en cambio, el valor del piloto es otro: demostrar que la provincia puede ofrecer algo más que áreas convencionales maduras.
El primer dato duro llegará en enero de 2027, cuando los dos pozos empiecen a producir. Ahí se sabrá si el modelo geológico que defiende Tango Energy se sostiene en la práctica y si el salto a 66 pozos tiene sentido. Después vendrá la decisión de inversión, con el RIGI como respaldo. Para Catriel y su zona, el resultado puede cambiar la escala de la actividad en pocos años. Para Neuquén, el ensayo confirma algo que ya se intuía: la frontera de Vaca Muerta se mueve, y el impacto en empleo y servicios ya no se limita a una sola provincia.

