¿Qué se hace con los residuos petroleros en Neuquén? Guía del cutting, el Manifiesto Electrónico y las plantas de Vaca Muerta

Cada pozo deja miles de metros cúbicos de recortes, lodos y agua de retorno. El Decreto 2263/15, el MERE y el registro de operadores fijan quién los traslada, dónde se tratan y a qué distancia de los pueblos pueden instalarse las plantas.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Cada pozo que se perfora en Vaca Muerta deja atrás algo más que petróleo y gas. También produce miles de metros cúbicos de residuos petroleros en Neuquén: roca triturada con hidrocarburo, lodos de perforación, agua de retorno y suelos empetrolados. La provincia los clasifica como residuos especiales y los somete a un circuito propio de control. Ese circuito se apoya en tres piezas: el Decreto 2263/15, el Manifiesto Electrónico de Residuos Especiales (MERE) y un registro obligatorio de generadores, transportistas y operadores. Esta guía explica cómo funciona cada una y qué le conviene saber a un proveedor, a un inversor o a un vecino de Añelo.

¿Qué residuos genera un pozo no convencional?

El volumen más grande es el cutting o recorte de perforación. Se trata de la roca molida que sale del pozo mezclada con el lodo que lubrica y enfría el trépano. Cuando ese lodo es a base de aceite, el recorte queda impregnado de hidrocarburo y pasa a ser un residuo especial. A eso se suman los lodos agotados, los suelos empetrolados por derrames y el flowback, es decir, el agua que vuelve a superficie después de la fractura hidráulica.

Torre de perforación en Vaca Muerta con contenedores de recorte de perforación listos para su traslado
El cutting sale del pozo mezclado con lodo y, cuando lleva hidrocarburo, debe viajar con manifiesto electrónico hasta una planta habilitada.

Las cifras oficiales muestran la escala del problema. El Informe de Gestión 2021 de la entonces Subsecretaría de Ambiente contabilizó 193.798 metros cúbicos de suelo, recortes y lodos tratados ese año: 104.889 m³ en plantas por desorción térmica y 88.909 m³ en repositorios. Después el ritmo se aceleró. Según los registros del propio MERE, los residuos especiales tratados en la provincia pasaron de 756.230 m³ en 2022 a 1.022.290 m³ en 2023, un 35% más. El cutting creció 66% en ese período y el flowback declarado como residuo saltó de 5.100 a 72.000 m³.

¿Qué es un residuo especial según el Decreto 2263/15 y quién responde por él?

El Decreto 2263/15 no es una norma aislada. Modifica el reglamento de la ley ambiental provincial y rediseña un régimen de residuos especiales que ya existía desde fines de los noventa. En términos llanos, un residuo especial es cualquier material que entre en las categorías de control de ese régimen y que además tenga alguna característica de peligrosidad, como inflamabilidad o toxicidad. El cutting oleoso y los suelos empetrolados encuadran ahí sin discusión.

La regla de responsabilidad es dura. La norma presume que todo residuo especial es una cosa riesgosa, salvo prueba en contrario, y extiende esa presunción a la generación, el transporte, el tratamiento y la disposición final. Por eso la operadora que genera el residuo no se desentiende cuando el camión sale del yacimiento: sigue siendo responsable hasta el destino final. Cada generador debe presentar además una memoria anual con carácter de declaración jurada. Para generar, transportar u operar hay que inscribirse antes en el Registro Provincial de Generadores, Transportistas y Operadores de Residuos Especiales (RePGTyORE), que otorga un Certificado Ambiental Especial renovable.

¿Cómo funciona el Manifiesto Electrónico (MERE)?

El manifiesto es el documento que acompaña cada movimiento de residuos especiales fuera del establecimiento del generador. Registra qué residuo es, cuánto pesa, de dónde sale, quién lo transporta y qué tratamiento recibe al final. Hasta 2021 se hacía en papel. Una disposición de la Subsecretaría de Ambiente lo volvió electrónico y obligatorio desde el 30 de abril de 2021. Desde el 31 de mayo de ese año es el único instrumento válido en la provincia. La plataforma se administra desde la página oficial del MERE y el alta de usuario se pide por nota al organismo.

El instructivo oficial de 2024 describe el circuito paso a paso:

  1. El generador crea el manifiesto y declara los residuos por sitio de generación.
  2. Elige un transportista y un operador habilitados en el registro.
  3. El transportista acepta y confirma el viaje en el sistema.
  4. Se imprime un original y dos copias que viajan con la carga, firmadas al retiro y en destino.
  5. El operador confirma el ingreso y luego informa qué tratamiento aplicó.

El sistema también prevé un segundo tramo, por ejemplo cuando una planta de tratamiento envía el remanente a una planta de disposición final. La frecuencia de carga depende de la actividad de cada generador. Una operadora con varios equipos de perforación genera manifiestos a diario.

¿Qué plantas tratan los residuos petroleros en Neuquén y a qué distancia deben estar?

El artículo 39 del decreto fija las condiciones de localización. Las plantas permanentes de tratamiento y disposición final deben estar fuera del ejido municipal y a un mínimo de 8 kilómetros de zonas urbanizadas o con proyectos de urbanización. Esa distancia se calcula con la proyección de crecimiento poblacional a 20 años. Además rige una zona de exclusión de 5 kilómetros desde el perímetro de la planta, donde no puede haber asentamientos. Cuando se presentó la norma, en noviembre de 2015, el Gobierno provincial sumó otros requisitos de sitio. Entre ellos, agua subterránea a más de 30 metros de profundidad y estabilidad geológica, según la comunicación oficial de la provincia. Las plantas transitorias, en cambio, son instalaciones móviles que se rigen por el régimen de licencia ambiental.

En 2021 el informe de gestión listaba tres plantas para los residuos petroleros en Neuquén: Treater e Indarsa en Añelo y Comarsa en el Parque Industrial de Neuquén. Ese mapa cambió. La actividad se concentra en Añelo y sumó operadoras como Servicios Ambientales de Neuquén, Ecopolo y TransEcológica, mientras Treater se asoció con Veolia. Comarsa, en cambio, no trata residuos desde 2018. En octubre de 2024 la Secretaría de Ambiente autorizó el traslado de 210.000 m³ acumulados en su predio hacia la planta de disposición final de Indarsa en Bajada del Mono, con un plazo de 24 meses. A junio de 2026 se había retirado la mitad y la causa penal por contaminación iba a juicio.

La distancia tampoco está libre de controversia. El Observatorio de Sismicidad Inducida denunció en 2024, con un análisis cartográfico, que Indarsa queda a unos 4 kilómetros de los barrios más cercanos de Añelo. Es una objeción de la organización, no un dato oficial, pero expone la tensión entre el crecimiento del pueblo y las plantas que lo rodean. Esa discusión se cruza con la agenda de servicios y calidad de vida en la zona de la cuenca.

¿Cómo inscribirse en el RePGTyORE como operador?

La inscripción es obligatoria para toda persona física o jurídica que genere, transporte o elimine residuos especiales en la provincia. Los requisitos para operadores publicados por Ambiente incluyen:

  • Nota al titular del área de Ambiente firmada por el representante legal.
  • Estatuto o contrato social certificado, con la actividad en el objeto.
  • Constancia de AFIP vigente con el rubro de tratamiento de residuos peligrosos.
  • Domicilio especial en la ciudad de Neuquén y domicilio real de las bases operativas.
  • Representante técnico inscripto en el registro provincial de prestadores ambientales (RePPSA).
  • Licencia ambiental del proyecto y habilitación comercial, si la planta es permanente.
  • Descripción de las tecnologías de tratamiento y la capacidad anual estimada.

Los transportistas deben acreditar además un seguro de responsabilidad civil hacia terceros. Los proyectos de planta tienen que llevar la firma de profesionales inscriptos en el RePPSA.

¿Qué negocio abre la cadena de tratamiento?

El salto de volumen convirtió al tratamiento en un eslabón propio de la cadena de proveedores de Vaca Muerta. Las tecnologías dominantes son la desorción térmica indirecta, que evapora el hidrocarburo del recorte y lo recupera, y la separación termomecánica por fricción. También se usan procesos fisicoquímicos, celdas de disposición final en canteras autorizadas e inyección de líquidos en pozos sumideros. La biorremediación clásica, en cambio, dio malos resultados por la humedad y la temperatura del clima neuquino.

La tendencia más reciente es que las propias operadoras construyan plantas. YPF presentó en octubre de 2025 el estudio de impacto ambiental de una planta integral de tratamiento en la concesión La Amarga Chica, a unos 17 kilómetros de Añelo. El proyecto prevé hornos de desorción térmica de 6,5 toneladas por hora, una unidad biológica de 22.000 m³ y celdas de biocutting y biosuelo. Está dimensionado con el plan de perforación de la compañía para 2026-2030. Otra línea en exploración es reutilizar el cutting tratado como ripio para caminos, que ya tuvo una prueba piloto en 2024. Para los proveedores locales, la demanda de transporte, laboratorio y servicios ambientales crece con cada equipo que entra a la cuenca, como refleja la actividad de las pymes de la región.

Qué conviene saber

Quien quiera entrar al negocio tiene un punto de partida claro: el registro provincial. Sin inscripción no hay manifiesto, y sin manifiesto ningún residuo puede moverse legalmente. Una operadora, en cambio, debe asumir que su responsabilidad no termina en el portón del yacimiento. El vecino de Añelo cuenta con los números del artículo 39 como vara para medir cualquier proyecto nuevo. El marco para los residuos petroleros en Neuquén ya está escrito; lo que cambia año a año es el volumen que debe absorber. Cada nueva ola de inversión en Vaca Muerta vuelve a poner la misma pregunta sobre la mesa: adónde va lo que el pozo deja atrás.

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