La asistencia alimentaria de la Municipalidad de Neuquén ya se mueve en otra escala. El intendente Mariano Gaido elevó de $122 a $300 millones por mes el tope de las acreditaciones de la Tarjeta Alimentaria Capital. Es el subprograma con el que la ciudad paga la ayuda para comprar comida a sus familias más vulnerables. El decreto se publicó este miércoles 9 de septiembre en el Boletín Oficial municipal. Se trata de un salto de casi el 150% sobre el límite fijado en 2024. Y la explicación oficial es directa: la inflación y el aumento de la canasta básica de alimentos del último año.
Qué significa el tope de $300 millones
El número no es lo que cobra cada familia. Es el monto total que dos funcionarios pueden autorizar cada mes sin pasar por el despacho del intendente. Hasta ahora, el secretario de Turismo y Promoción Humana y el secretario de Hacienda firmaban en conjunto las acreditaciones hasta $122 millones. Por encima de esa cifra, la decisión quedaba en manos de Gaido. Desde este mes ese margen sube a $300 millones, aunque el intendente conserva la última palabra para todo lo que lo supere. En la práctica, el tope funciona como una foto del gasto social: si hubo que más que duplicarlo, es porque las liquidaciones mensuales necesitaban más aire del que daba el límite viejo.

El pedido lo hizo la propia Secretaría de Turismo y Promoción Humana, que es la autoridad de aplicación del programa. Esa área fija cuánto cobra cada grupo de asistencia y arma la nómina mensual de beneficiarios. Después, junto con Hacienda, ordena la liquidación y el pago. De hecho, una resolución de esa secretaría ya había actualizado desde agosto de 2026 los valores que reciben los distintos grupos. El decreto de Gaido cierra ese circuito: primero subieron los montos por familia, ahora sube el techo global que permite pagarlos. Es un movimiento parecido al que se ve en otras políticas sociales de la región, donde los presupuestos corren detrás de los precios.
Inflación y canasta básica, los argumentos del decreto
Los fundamentos no esquivan el contexto. El texto habla de “las variaciones en los valores de bienes destinados a la asistencia alimentaria” y de la necesidad de “recomponer el poder adquisitivo de los sectores beneficiarios”. También menciona la situación económica del país y el aumento de la canasta básica de alimentos del último año. Ese indicador, que mide el INDEC para fijar la línea de indigencia, es el que más pesa en los hogares de menores ingresos. Según el municipio, el nuevo límite busca adecuar la asistencia “a las condiciones económicas actuales”. La partida ya estaba prevista en el Presupuesto 2026, dentro de la actividad de intervención y asistencia directa. Por eso el aumento no necesita una ampliación presupuestaria, un dato relevante en un año en que la economía regional convive con ingresos públicos más ajustados.
A quién protege la Tarjeta Alimentaria Capital
El decreto apoya la decisión en la Carta Orgánica Municipal, que ordena resguardar en especial a las familias carenciadas, monoparentales, numerosas y en situación de riesgo. Ese mismo texto pone como prioridad a la niñez, la adolescencia, la tercera edad y la discapacidad. Además define que “el alimento constituye un bien esencial para la vida”. Con esa base, la Tarjeta Alimentaria Capital acredita cada mes un monto en una tarjeta bancaria para que las familias compren alimentos. Es la herramienta central del Programa Municipal de Seguridad Alimentaria, que el municipio reglamentó en 2024. Hoy convive con los planes provinciales y nacionales en una agenda social que, en la política neuquina, pesa cada vez más.
Lo que viene ahora es ver cuánto de ese margen se usa. El tope de $300 millones es una autorización, no un gasto ejecutado. Mes a mes, la nómina de beneficiarios y los valores por grupo van a definir cuánto paga en realidad la Municipalidad de Neuquén. Pero el dato de fondo ya está a la vista. En dos años, la Tarjeta Alimentaria Capital pasó de un techo de $122 millones a uno de $300 millones. Ese recorrido dice más sobre el costo de la comida en Neuquén que cualquier discurso. El próximo indicador a seguir será si el nuevo límite alcanza hasta fin de año o si, como pasó con el anterior, la inflación obliga a revisarlo antes.

