Primera escuela de negocios de la Patagonia — formación profesional aplicada
Conocé los programas →
Los mercados amanecieron este jueves con un número que hacía tiempo no veían. El Brent, crudo de referencia en Europa, cerró este miércoles 9 de septiembre en US$100,43 por barril, con una suba de 2,56% en la rueda. El West Texas Intermediate (WTI) acompañó con un avance de 2,12% y llegó a US$95,01. Detrás del salto hay una sola causa: la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y el temor por el tránsito de buques en el estrecho de Ormuz. Para una provincia que vive del crudo, el petróleo a 100 dólares no es un dato lejano. Es la referencia contra la que se cotizan los barriles que salen de Vaca Muerta.
Cómo llegó el Brent a los 100 dólares
El precio no llegó de golpe. En lo que va de septiembre, el Brent acumula una suba cercana al 20% y volvió a los US$100 por primera vez desde el 23 de julio. La tregua entre Washington y Teherán duró casi un mes. Pero desde fines de agosto se retomaron los ataques, y la escalada volvió a poner en alerta a los inversores. Ahora el foco está puesto en el estrecho de Ormuz, la vía por la que circula alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Cualquier interrupción del transporte marítimo en esa zona se traslada al precio en cuestión de horas. Por eso cada ataque en el Golfo Pérsico se lee en las pantallas antes que en los partes militares.

Ataques a petroleros en el Golfo Pérsico
Las últimas horas trajeron una secuencia que explica la reacción del mercado. Fuerzas estadounidenses destruyeron cinco buques petroleros iraníes cerca de la isla de Kharg, una zona clave para las exportaciones de crudo de Irán. Según el Comando Central de Estados Unidos, los tripulantes fueron advertidos antes del ataque para que abandonaran las embarcaciones. La operación fue una represalia por acciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica contra buques de guerra estadounidenses.
Teherán respondió en varios frentes. Aseguró haber atacado dos buques estadounidenses y ocho petroleros en el Golfo, además de una base militar de Estados Unidos en Al Azraq, Jordania, con misiles. El CGRI también afirmó haber capturado un sumergible no tripulado. Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio subió el tono: «Irán sigue intentando atacar buques de la Armada estadounidense, y cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, perderán petroleros». El mensaje no dejó margen para leer una desescalada en el corto plazo.
Qué significa para Vaca Muerta y para Neuquén
El efecto sobre la cuenca neuquina tiene dos caras. Las regalías que cobra la provincia se calculan sobre el valor del crudo, así que cada dólar que suma el Brent llega también a las cuentas públicas. Las operadoras que exportan desde Vaca Muerta, además, mejoran su margen cuando el precio internacional se dispara. Sin embargo, el mercado interno no siempre sigue al externo, porque el precio local del barril suele moverse con más lentitud que la cotización mundial. Es decir, la ganancia real depende de cuánto de ese salto se traslada al precio que reciben las empresas en la Argentina. Para los inversores que miran la economía provincial, la pregunta es esa y no otra.
Lo que viene ahora depende de Ormuz. Si el tránsito de buques se normaliza, el petróleo a 100 dólares puede quedar como un pico de septiembre, igual que el de julio. Pero si la escalada entre Washington y Teherán sigue, la presión sobre el suministro global se mantiene y el precio tiene margen para subir todavía más. Para Neuquén, esa volatilidad es al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo: la misma tensión que hoy infla las regalías puede desarmarse en cuestión de días. Las próximas ruedas van a mostrar si el mercado compró una crisis larga o un susto de corto plazo, y eso se va a sentir en toda la cadena energética de la provincia.

