¿Qué es una concesión no convencional en Vaca Muerta? Guía del contrato de 35 años, el plan piloto y las regalías

Es el instrumento jurídico detrás de cada bloque de la cuenca: lo creó la Ley 27.007 en 2014, lo otorga Neuquén por decreto y la Ley Bases cambió sus prórrogas y regalías. Qué paga, cuándo caduca y cómo consultar el decreto de un área.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.
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Detrás de cada bloque de Vaca Muerta hay un contrato con nombre propio: la concesión de explotación no convencional de hidrocarburos, que en el sector se abrevia CENCH. Es el permiso que una provincia le otorga a una empresa para producir petróleo o gas de rocas de baja permeabilidad durante 35 años. Sin ese papel no hay pozo, no hay fractura y no hay regalías. Esta guía explica qué es una concesión no convencional, cuánto dura, qué paga y qué pasa cuando se vence.

Qué es una concesión no convencional y en qué se diferencia de una convencional

La figura nació con la Ley 27.007, sancionada en octubre de 2014, que modificó la Ley de Hidrocarburos nacional. El texto oficial de la norma define la explotación no convencional como la extracción de hidrocarburos mediante técnicas de estimulación en formaciones de esquisto (shale), areniscas compactas (tight) o capas de carbón. Es decir, roca que no deja fluir el petróleo por sí sola y necesita fractura hidráulica para producir.

Locación con pozos horizontales en Vaca Muerta durante la etapa de plan piloto de una concesión
El plan piloto, de hasta cinco años, es la etapa en la que la empresa debe demostrar con pozos horizontales que el yacimiento es comercial.

La diferencia con una concesión convencional no es solo geológica. También cambian el plazo y las obligaciones. Un yacimiento convencional se concesiona por 25 años. En cambio, la concesión no convencional dura 35, porque el desarrollo exige más pozos, más capital y más tiempo para recuperar la inversión. Además, el titular de un área convencional puede pedir que se subdivida y obtener una concesión no convencional sobre la parte que quiera reconvertir. Esa reconversión tiene fecha límite: el 31 de diciembre de 2028, según la reforma que la Ley Bases introdujo en 2024.

Cuánto dura el contrato: 35 años y un plan piloto de hasta cinco

El plazo de 35 años incluye un período de plan piloto de hasta cinco años. No es una etapa previa: corre dentro del contrato. Durante el piloto, la empresa perfora un número acordado de pozos para demostrar que el yacimiento es comercial. Si cumple, pasa al desarrollo masivo. Si no cumple, la provincia puede declarar caduca la concesión y recuperar el área.

Hasta 2024 la ley permitía prórrogas sucesivas de 10 años, pedidas con al menos un año de anticipación. La Ley Bases eliminó esa posibilidad para las concesiones nuevas. Ahora la autoridad solo puede fijar hasta 10 años adicionales al momento de licitar, de manera fundada, y la norma aclara que ningún plazo puede ser perpetuo. Por eso conviven en la cuenca áreas con derecho a prórroga, otorgadas con el régimen viejo, y áreas que al vencer vuelven a licitación.

Cómo otorga Neuquén una concesión no convencional

En Argentina los hidrocarburos pertenecen a las provincias, así que la concedente es Neuquén y no la Nación. La ley provincial de hidrocarburos reserva al gobernador la facultad de otorgar, prorrogar y autorizar la cesión de permisos y concesiones. Cada concesión no convencional sale por decreto del Poder Ejecutivo provincial, refrendado por los ministros de Energía y de Economía, y se publica en el Boletín Oficial de la provincia.

Ese decreto no es un formulario: fija las condiciones económicas del bloque. Un ejemplo sirve para entender qué contiene. En marzo de 2025 la provincia le otorgó a YPF dos concesiones sobre La Angostura Sur, por 35 años contados desde el 31 de octubre de 2024. El decreto de otorgamiento detalla:

  • Plan piloto de cuatro años en cada área.
  • Siete pozos horizontales en total, con ramas laterales de 2.000 metros y 28 etapas de fractura.
  • Inversión comprometida de USD 53,98 millones en un área y USD 41,92 millones en la otra.
  • Bono de explotación de USD 1,32 millones.
  • Aporte de responsabilidad social empresaria por USD 3,395 millones.
  • Regalía del 12%, más un canon extraordinario y un 5% del flujo de caja neto de los pozos del piloto.

El esquema se repite en cada bloque con números distintos. Lo que cambia entre un decreto y otro es la escala del piloto, el bono y la regalía. Lo que no cambia es la lógica: la empresa compromete pozos e inversión, y la provincia controla que los cumpla.

Qué regalías paga cada tipo de concesión

La regalía es el porcentaje del valor de la producción que la empresa le paga a la provincia en boca de pozo. En Neuquén coexisten tres niveles, según cuándo y cómo se otorgó cada área, como explica la guía sobre regalías petroleras:

  • 12% en las concesiones originales, el piso que fijó la ley nacional durante décadas.
  • 12% más un canon extraordinario de producción en las áreas renegociadas y en las concesiones no convencionales otorgadas hasta 2025.
  • Entre 15% y 18% en las áreas licitadas desde 2026.

El salto al 15% viene de la Ley Bases, que cambió la regalía base de las nuevas licitaciones y permitió que las empresas compitan ofreciendo puntos adicionales. El gobernador Rolando Figueroa lo resumió en julio de 2024, en declaraciones oficiales: la provincia puede «otorgarlas a quien ofrezca pagar mayor porcentaje de regalías», sin el techo fijo que existía. Con ese criterio, la Ronda 1/2026 fijó una regalía base del 15% con hasta tres puntos adicionales, un bono de acceso mínimo de USD 500.000 y una participación de entre 10% y 20% para Gas y Petróleo del Neuquén, la petrolera provincial. Esos ingresos sostienen cerca de la mitad del presupuesto provincial.

Qué pasa cuando vence o cuando la empresa no invierte

Hay dos caminos para que un área cambie de manos. El primero es la caducidad por incumplimiento. Si la empresa no ejecuta el plan piloto, o si la provincia no aprueba su plan anual de inversiones, el decreto puede declararse caduco y el bloque vuelve al Estado. Neuquén aplicó esa herramienta por primera vez en 2025, sobre una concesión cuyo piloto de USD 14,2 millones no se cumplió, y después renegoció el área con nuevos socios.

El segundo camino es el vencimiento. Desde la Ley Bases, las concesiones que llegan al final de su plazo no pueden readjudicarse sin una nueva licitación. Eso significa que el titular no tiene derecho adquirido a seguir: compite igual que cualquier otro. Para las concesiones otorgadas antes de 2024, en cambio, todavía rige la posibilidad de pedir prórroga, con una regalía adicional de hasta tres puntos y un tope total del 18%.

Como la Ley 27.007 es de 2014, las concesiones de 35 años otorgadas con ese régimen vencen recién en la década de 2040. Lo que sí vence mucho antes son los planes piloto, y ahí está el control real de la provincia. En 2019, por ejemplo, revisó 13 de las 34 concesiones no convencionales que tenía en ese momento, porque sus pilotos terminaban entre 2019 y 2021.

Qué conviene saber antes de mirar un área

Para un inversor, un proveedor o un vecino que quiere entender qué hay detrás de un anuncio en Vaca Muerta, estos son los pasos básicos:

  1. Buscar el decreto de otorgamiento en Infoleg Neuquén o en el Boletín Oficial provincial: ahí figuran plazo, piloto, bono y regalía.
  2. Chequear la fecha de inicio del plazo, que no siempre coincide con la fecha del decreto.
  3. Revisar si el área se otorgó antes o después de la Ley Bases: eso define si tiene derecho a prórroga o va a licitación.
  4. Mirar el estado del plan piloto: un piloto vencido sin aprobación es señal de riesgo de reversión.
  5. Confirmar la participación de Gas y Petróleo del Neuquén y los cánones extraordinarios, porque cambian el flujo de caja del proyecto.

Una concesión no convencional es, en el fondo, un contrato de largo plazo entre una empresa y la provincia dueña del recurso. El decreto fija las reglas, el piloto las pone a prueba y la regalía define cuánto queda en Neuquén. Entender ese esquema es la base para leer cualquier anuncio de inversión, cesión o licitación en la cuenca.

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