El oleoducto que va a sacar el petróleo de Vaca Muerta por el Atlántico ya consiguió plata en la plaza argentina. El primer bono de VMOS en el mercado local cerró esta semana con US$ 233,6 millones, a 48 meses y con una tasa del 6,25% anual en dólares. La empresa había salido a buscar US$ 100 millones. Pero las ofertas más que duplicaron ese piso, y la colocación terminó como la segunda emisión corporativa en dólares más grande de una compañía debutante en el país.
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VMOS S.A. es la sociedad que construye el ducto entre la cuenca neuquina y Punta Colorada, en la costa rionegrina. La integran YPF, Vista, Pampa Energía, Pan American Energy, Pluspetrol, Chevron, Shell, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén. Es decir, casi todas las grandes operadoras del shale más la petrolera provincial. Adcap Grupo Financiero actuó como colocador. Según los datos de la operación, la demanda llegó a US$ 233,9 millones, apenas por encima de lo que finalmente se adjudicó.
Por qué importa una tasa del 6,25% en dólares
Una tasa del 6,25% anual a cuatro años es un costo bajo para una empresa que todavía no factura. VMOS no tiene ingresos comerciales, porque el oleoducto está en obra. Por eso el precio que pagó dice mucho sobre cómo el mercado lee el proyecto. Los inversores locales compraron el riesgo de una infraestructura que todavía no transporta un barril, aunque respaldada por las principales petroleras del país. Además, la colocación es la mayor emisión en la plaza local en lo que va de 2026.

El dinero no llega solo. En 2025 la sociedad había cerrado un project finance internacional por US$ 2.000 millones, el crédito estructurado que se paga con los ingresos futuros del propio ducto. El bono local complementa ese paquete y le suma una fuente de fondeo doméstica. Para la industria, la señal es clara: Vaca Muerta puede financiar su infraestructura también desde adentro, y no solo con crédito externo. De hecho, el debut de VMOS abre la puerta para que otros proyectos de evacuación prueben el mismo camino.
Cómo está la obra y cuándo arranca el oleoducto
La construcción del ducto tiene un 80% de avance, con unos 1.500 trabajadores en los frentes de obra. El cronograma prevé que la operación comercial arranque en febrero de 2027, con 180.000 barriles diarios. Después, el sistema escalará hasta 550.000 barriles por día entre julio y agosto de ese año. Esa capacidad equivale a una parte muy grande de lo que hoy produce toda la cuenca, y explica por qué las operadoras se asociaron para construirlo. Sin salida al mar, el crecimiento del shale se frena en la boca de pozo.
Lo que viene ahora es terminar el 20% restante, llenar el ducto y habilitar la terminal de exportación en Punta Colorada. Cada uno de esos pasos marca el ritmo de la producción neuquina para 2027, porque las petroleras solo perforan lo que después pueden transportar. Mientras tanto, el bono de VMOS ya dejó una referencia de precio para el sector: hay apetito local por deuda de infraestructura energética, y a tasas que hasta hace poco parecían reservadas al crédito internacional. El detalle de la obra y de sus socios se puede seguir en la información pública de YPF, la operadora que lidera el consorcio.

