Miles de bolas de hielo flotando en una laguna y, arriba, el arco de la Vía Láctea. Esa escena, tomada en la Laguna Melliza Superior, acaba de ganar un concurso nacional. La fotografía «Fenómenos», de la fotógrafa Alejandra Heis, obtuvo el primer premio en la categoría Fotografía Nocturna y Astrofotografía del concurso Miradas al Universo. El Gobierno provincial difundió el reconocimiento este jueves 17 de septiembre. Además de premiar una imagen, el galardón pone en la vidriera a las esferas de hielo en Copahue, un fenómeno que, según la autora, apareció por primera vez en ese rincón de la cordillera.
Un concurso por los 40 años de El Leoncito
El certamen se organizó en el marco de los 40 años del Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo). Contó con el auspicio del CONICET y de las universidades nacionales de La Plata, Córdoba y San Juan. En total, la convocatoria reunió 172 fotografías. La imagen neuquina se impuso en una de las categorías más exigentes de este tipo de concursos de ciencia y astronomía, porque la fotografía nocturna combina cielo oscuro, clima estable y mucha paciencia. También exige llegar a lugares remotos cuando las lagunas de altura se congelan.

Cómo se forman las esferas de hielo
Las «ice balls» no son comunes en ningún lugar del mundo. Se producen cuando el frío extremo, el viento y el oleaje actúan juntos sobre una laguna durante horas. El movimiento del agua va moldeando el hielo mientras la temperatura lo endurece, hasta dejarlo con forma redondeada. «Estas esferas se forman cuando el viento, las olas y las bajas temperaturas trabajan juntas durante horas, moldeando el hielo de forma natural», explicó Heis en sus redes al compartir el registro. El resultado dura poco: en cuanto cambia el clima, las esferas se rompen o se derriten. Por eso la autora lo definió como un fenómeno «tan inusual como efímero». Según contó, era la primera vez que se veían esferas de hielo en Copahue.
La noche sumó otro ingrediente. Sobre la laguna se desplegaba la Vía Láctea y el cielo mostraba «air glow», una luminiscencia tenue de la atmósfera que tiñe el cielo con tonos de color y que se aprecia mejor en cielos muy oscuros. «El clima perfecto, el cielo lleno de ‘air glow’ y un fenómeno poco común como las ‘ice balls'», recordó la fotógrafa sobre esa noche. Para llegar hasta el punto exacto de la toma contó con el acompañamiento de Cristian Laurin, prestador turístico habilitado de Copahue Expeditions. Heis lo agradeció especialmente, porque fue quien hizo posible el traslado y el acceso al lugar.
Copahue, un destino para mirar el cielo
El premio vuelve a poner en escena el valor de Copahue para la fotografía de naturaleza y el astroturismo. La imagen de Heis muestra que el paisaje terrestre y la calidad del cielo pueden integrarse en una misma experiencia. Ese perfil se suma a la postulación del volcán entre las «Montañas de Fama Mundial». Para la fotógrafa, además, la fotografía nocturna es una herramienta para cuidar esos ambientes. «La promoción de la fotografía nocturna, el turismo responsable y la conservación de los cielos forman parte de una misma idea: la de un turismo más curioso, pero también más comprometido con el ambiente», sostuvo.
Lo que viene ahora depende del clima y de la curiosidad. Las esferas de hielo en Copahue no tienen fecha de repetición: aparecen cuando el viento, el agua y el frío coinciden, y nadie puede garantizar cuándo volverán. Pero la foto premiada ya cumplió un objetivo: mostrar que en la cordillera neuquina hay cielos y fenómenos capaces de competir con cualquier destino del mundo. El desafío para la oferta turística provincial es convertir esa postal en visitantes que lleguen a Copahue también de noche, con la cámara en la mano.

