El vino de la provincia quiere un lugar fijo en la mesa de los turistas. Este miércoles se presenta una nueva carta de vinos neuquinos, elaborada en conjunto por la Cámara Hotelera y Gastronómica, bodegueros y productores de distintos puntos de la provincia. La iniciativa, anunciada este viernes, tiene un objetivo concreto. Busca que quien se siente en un restaurante o se aloje en un hotel de Neuquén encuentre primero las etiquetas de la región.
Una herramienta comercial para el vino local
La carta reúne la producción vitivinícola provincial y la acerca a los establecimientos gastronómicos y turísticos. El objetivo es doble: promover el consumo de los productos regionales y darles difusión en el circuito donde más se los busca. Para los bodegueros, el beneficio es directo. Sus vinos ganan vidriera en el punto exacto donde el visitante decide qué tomar. Para los restaurantes y hoteles, además, la herramienta ordena una oferta que hasta ahora dependía del criterio de cada casa.

El armado fue colectivo. La propuesta apunta a «fortalecer el vínculo entre el sector productivo, la gastronomía y el turismo», según sus impulsores, y a generar nuevas oportunidades para los productores locales. La lógica es simple: si el vino de la zona figura en la carta, el mozo lo recomienda y el comensal lo prueba. Ese circuito, repetido mesa por mesa, convierte a cada restaurante en un embajador de las bodegas de la provincia.
El enoturismo, una agenda que suma piezas
La presentación no llega aislada. Se inscribe en la agenda de enoturismo y gastronomía que la provincia viene empujando, con propuestas como la ruta del vino y los sabores regionales que acompañaron el último fin de semana largo. El turismo neuquino encontró en el vino un atractivo propio, capaz de sumar visitantes más allá de la nieve y la cordillera. Las bodegas locales, con el Pinot Noir como bandera, ya se ganaron un nombre entre los consumidores. Lo que faltaba era eso: una carta de vinos neuquinos pensada para llegar de manera ordenada a la mesa turística.
El movimiento también tiene una lectura económica. Cada botella que se sirve en un restaurante local es facturación que queda en la cadena regional: la bodega, el distribuidor, el establecimiento. La economía regional gana cuando el producto propio desplaza al que viene de afuera. Por eso el sector gastronómico y el productivo decidieron trabajar juntos, con el acompañamiento de la provincia del Neuquén.
Lo que viene
El primer hito llega este miércoles, con la presentación oficial. Después vendrá la parte decisiva: cuántos establecimientos suman la carta de vinos neuquinos a su servicio diario y cómo responde el público. Si la adopción prospera, la provincia habrá logrado algo más que un catálogo. Habrá puesto su vino en el centro de la experiencia turística, justo cuando la temporada invita a sentarse a la mesa.
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