Había que usar un segundo talonario de números. El primero se terminó antes de que la tarde llegara a su punto más alto. Más de 500 personas pasaron este sábado por el Hotel Hilton — en la esquina de Avenida Argentina y Doctor Ramón — para la tercera edición de la Feria Animalada, y el detalle del talonario agotado resume mejor que cualquier cifra oficial lo que el evento se convirtió en estos tres años.
«Como podrán ver, muchísima concurrencia. Al ingreso le damos un numerito para los sorteos y tuvimos que usar un segundo talonario porque superamos las quinientas personas», reconoció la secretaria de Derechos Humanos, Relaciones Institucionales y Cooperación Internacional, Luciana De Giovanetti, con la satisfacción de quien ve crecer algo que costó construir.
De 25 animales a una lista de espera
La historia de la Feria Animalada arranca en mayo de 2022, cuando la Municipalidad organizó su primera edición en el Paseo de la Costa. Aquella vez, los 25 animales disponibles encontraron hogar en tiempo récord — 17 antes de que pasara la primera hora. El éxito fulminante de esa jornada fundacional dejó en claro que había demanda real y que la ciudad estaba lista para este tipo de propuesta.
Tres años después, la escala cambió pero la lógica se mantiene: animales rescatados, recuperados y listos para integrarse a una familia. Esta edición cerró con 40 adopciones de cachorros concretadas durante la jornada. De los cinco perros adultos disponibles, tres encontraron hogar — y los dos restantes tenían familias evaluando la decisión antes de que terminara la tarde.

Lo que distingue a la Animalada de una feria de mascotas convencional es el proceso que hay detrás de cada animal presente. Todos pasaron por rescate, atención veterinaria y un período de recuperación antes de llegar al evento. Se entregan vacunados, desparasitados y con alimento para el primer mes. Las familias que adoptan firman una declaración jurada y aceptan seguimiento por seis meses, incluyendo el compromiso de castrar y vacunar al animal.
Una política pública que se fue construyendo sola
El crecimiento de la Animalada no es casual. Es el resultado visible de una política de bienestar animal que el municipio viene desarrollando desde el inicio de la gestión de Mariano Gaido y que acumula números que hace una década hubieran parecido improbables. El área de Bienestar Animal superó las 51.000 castraciones en casi tres años de gestión — un récord histórico para la ciudad — y construyó una red de hogares de tránsito que sostiene a los animales rescatados mientras esperan una familia permanente.
La Feria Animalada es la punta del iceberg de esa red. Pero este sábado también mostró la profundidad del trabajo previo que la hace posible: la jornada fue el cierre del Mes del Animal, que incluyó operativos de esterilización en cuatro barrios, capacitaciones en adiestramiento y cuidado responsable, y una jornada de RCP para animales que se llenó en tres horas. «El sábado pasado se realizaron 90 intervenciones de castración y los turnos se completaron en un día», detalló De Giovanetti, como quien da cuenta de una demanda que el sistema público todavía no termina de absorber.
El evento que la ciudad espera
Hay un dato que la funcionaria dejó pasar casi como al pasar pero que dice mucho sobre el lugar que la Animalada fue ganando en el imaginario neuquino: la gente viene en familia, un sábado a la tarde, a un espacio que combina adopción, servicios veterinarios gratuitos, emprendedores del rubro y sorteos. No es un trámite — es una salida.
Esa combinación entre utilidad y disfrute es lo que explica los más de 500 asistentes y el constante recambio de visitantes a lo largo de la tarde. Y también lo que llevó a De Giovanetti a anticipar, antes de que terminara la jornada, que ya empezarán a organizar la próxima edición. «Todo lo que es temática animal convoca muchísimo», dijo, con la certeza de quien ya no necesita probarlo.
Lo que empezó como un experimento en 2022 es hoy una institución. Y la lista de familias que se fueron sin animal pero con ganas de volver a intentarlo garantiza que la próxima edición va a necesitar, otra vez, un segundo talonario.