Diecinueve puestos de operación, turnos que no se cortan nunca y miles de cámaras transmitiendo en simultáneo. Así funciona RTIC Security, la sala de comando y control que YPF presentó esta semana para vigilar más de 520 activos críticos en todo el país. La lista abarca refinerías, terminales, estaciones de servicio y puntos estratégicos de la operación, con las instalaciones de la cuenca neuquina entre ellos.
Cámaras, drones y algoritmos en una misma sala
El sistema integra 6.500 cámaras de videovigilancia corporativa con analítica de inteligencia artificial para detectar riesgos. También suma 11 drones operativos, cinco de ellos con despliegue autónomo desde estaciones fijas. Esos equipos despegan solos cuando la operación lo requiere, pero siempre con pilotos certificados que los comandan a distancia. El centro trabaja sin pausa: 19 puestos activos las 24 horas, los 365 días del año.

La apuesta va más allá de la seguridad tradicional. Según la compañía, el monitoreo permanente permite anticipar incidentes y ordenar la respuesta antes de que un problema escale. «Nos permite anticiparnos, tomar mejores decisiones y proteger nuestros activos con los más altos estándares», resumió Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera.
La pieza que faltaba en el plan tecnológico de Marín
La frase no es un gesto aislado. Marín repite desde que asumió que quiere convertir a YPF en «la empresa más tecnológica de la Argentina», y la nueva sala encaja en esa hoja de ruta. El monitoreo en tiempo real ya es moneda corriente en la operación de Vaca Muerta, donde los datos de los pozos se siguen minuto a minuto para ganar eficiencia. Ahora ese mismo enfoque llega a la protección física de las instalaciones.
Un ecosistema que ya suma tres centros
RTIC Security no arranca de cero. Se apoya en un ecosistema que la petrolera construye desde fines de 2024. Primero fue el RTIC Upstream, inaugurado en diciembre de ese año para seguir la actividad de los yacimientos. Después llegó el de Comercialización, operativo desde mediados de 2025. En total, la compañía ya cuenta con tres salas de comando que concentran información de toda la cadena, desde el pozo hasta el surtidor.
Para la región, el despliegue tiene una lectura concreta. Las instalaciones que la compañía opera en la cuenca neuquina quedan bajo una vigilancia centralizada que combina video, vuelos autónomos y algoritmos. Además, el esquema demanda perfiles laborales nuevos: pilotos de drones, analistas de datos y operadores de salas de control. Ese tipo de empleo crece al ritmo de la tecnología aplicada a la industria energética, sobre todo en una provincia que discute cómo capturar más valor de la cadena del shale.
La escala del proyecto explica su relevancia: son más de 520 puntos sensibles bajo un mismo sistema de vigilancia. Con RTIC Security en marcha, la transformación digital que impulsa YPF deja de ser un asunto exclusivo del subsuelo. Ahora también alcanza a la seguridad de cada refinería, cada terminal y cada estación de servicio del país.
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