La industria petroquímica argentina celebra este miércoles 26 de agosto su día. El Día de la Petroquímica recuerda la inauguración, en 1950, de la primera planta del rubro en América Latina, montada en Campana para producir tolueno sintético. A 76 años de aquel arranque, la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP) aprovechó la fecha para marcar el rumbo. La apuesta: convertir el gas de Vaca Muerta en fertilizantes, plásticos y divisas.
Los números que difundió la cámara dimensionan el sector. La actividad representa el 4,2% del PBI nacional y aporta cerca del 19% de las exportaciones manufactureras, según la CIQyP. Además sostiene más de 70.000 empleos directos y 280.000 indirectos en ocho polos industriales, con presencia en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Neuquén. Es la segunda industria petroquímica de Sudamérica y está integrada en su mayoría por pymes.
La «quinta ola»: por qué el gas neuquino es la materia prima
El sector creció por olas de inversión. Primero fue Campana, en los años 50. Después llegaron la promoción industrial, los grandes polos de Ensenada y Bahía Blanca y las ampliaciones de los 90. Ahora la cámara habla de una «quinta ola», apalancada en el shale neuquino. El gas de Vaca Muerta es rico en líquidos —etano, propano, butano y gasolina natural—, con niveles que triplican los del gas convencional, según la entidad. Esa abundancia habilita proyectos de escala mundial en etileno, polietileno, metanol, amoníaco y urea. Industrializar el recurso en origen, plantea la cámara, deja un multiplicador de divisas muy superior al de vender el gas sin procesar.

Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la CIQyP, lo resumió así: «Con el avance de la infraestructura de transporte de hidrocarburos y la monetización del gas no convencional de Vaca Muerta, estamos ante una oportunidad única para consolidar la ‘Quinta Ola’ de la petroquímica en el país». El desafío, agregó, es traducir el gas rico en productos de alto valor que abastezcan al mercado interno y conquisten mercados externos.
Récords de producción y un primer proyecto con nombre propio
El Día de la Petroquímica encuentra a Neuquén en su mejor momento productivo. La provincia batió en julio su récord de petróleo, con 658.639 barriles diarios, y en mayo había marcado un máximo de gas de 115,15 millones de metros cúbicos por día. Dos de cada tres barriles del país ya salen de suelo neuquino. Entre enero y julio, las exportaciones energéticas sumaron USD 9.151 millones. Ese flujo explica casi la mitad del superávit comercial argentino.
La «quinta ola» también tiene una primera ficha jugada. Pampa Energía avanza con una planta de urea granulada en Bahía Blanca, con una inversión de USD 2.700 millones y capacidad para 2,1 millones de toneladas al año. Sería la mayor de América Latina y apunta sobre todo a Brasil, que importa la mayor parte de la urea que consume. El insumo clave de esa planta será, justamente, el gas neuquino.
Lo que pide el sector para que la ola llegue
Para pasar del diagnóstico a las plantas, la cámara reclama condiciones concretas: marcos regulatorios estables que atraigan inversión de largo plazo, infraestructura de transporte y logística, financiamiento competitivo y desarrollo de proveedores locales. También pide integrar criterios de sostenibilidad, porque los mercados externos los exigen para comprar. A 76 años de la planta de Campana, este Día de la Petroquímica deja planteada la pregunta que importa en la provincia. El gas puede exportarse como molécula o transformarse antes en industria y empleo. De esa decisión depende cuánto desarrollo quede de este lado de la cordillera de los pozos.
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