La silla quedó vacía en el Congreso. Peter Lamelas, embajador de Estados Unidos en la Argentina, no se presentó este miércoles 19 de agosto ante la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y ONG de la Cámara de Diputados. Los legisladores querían conocer la posición de Washington sobre los acuerdos entre CALF y Huawei: la alianza que la cooperativa eléctrica neuquina firmó con la empresa china para tender fibra óptica y levantar un data center vinculado a Vaca Muerta. Ante la ausencia, la comisión resolvió enviarle una nueva invitación.
Una silla vacía y una segunda invitación
La convocatoria la había impulsado Aldo Leiva (Unión por la Patria), presidente de la comisión, después de que directivos de la cooperativa denunciaran presiones de la embajada por sus convenios con la tecnológica china. Como el diplomático no apareció, el jefe del bloque de UxP, Germán Martínez, propuso citarlo otra vez. Su presencia, planteó, hubiera permitido esclarecer la situación. El diputado neuquino Pablo Todero también cuestionó la ausencia. Recordó que el embajador había profundizado sus planteos días atrás, durante una cumbre de AmCham, la cámara de comercio estadounidense en el país.
De la reunión participaron además los diputados Néstor Pitrola, del Frente de Izquierda, y José Núñez, de Provincias Unidas. La Libertad Avanza, el bloque que conduce Gabriel Bornoroni, no asistió. El conflicto había llegado al Congreso el 11 de agosto, cuando representantes de la cooperativa expusieron ante la misma comisión las advertencias recibidas por utilizar tecnología de la firma china.
Qué hay detrás: fibra óptica y un data center
Los convenios bajo la lupa se firmaron en abril y son el corazón de la apuesta tecnológica de la distribuidora eléctrica de la capital neuquina. Incluyen una red eléctrica inteligente, un tendido de fibra óptica de alta capacidad y un data center Tier III proyectado en el Polo Tecnológico de Neuquén, infraestructura pensada para acompañar el crecimiento digital de Vaca Muerta. La cooperativa defendió el vínculo entre CALF y Huawei con un argumento técnico: su red es multiproveedor. Combina electrónica de la firma china —elegida por precio, calidad y financiamiento— con servidores, energía y routers de fabricantes estadounidenses, suizos y europeos.
De las advertencias por visas a la acusación de espionaje
El conflicto empezó en julio, cuando un funcionario del área económica de la embajada se comunicó por WhatsApp con un gerente de la cooperativa. Objetó la expansión del equipamiento chino y mencionó posibles restricciones de visas para directivos ligados a los proyectos. La cooperativa respondió con una intimación formal al embajador y elevó el reclamo a la Cancillería a principios de agosto. Lejos de retroceder, Lamelas redobló la apuesta en la cumbre de AmCham: acusó a Huawei de “espiar para el Partido Comunista Chino” y advirtió sobre el impacto en Vaca Muerta. La empresa rechazó las acusaciones por carecer de sustento, mientras la embajada china en Buenos Aires habló de una “mentalidad de Guerra Fría”.
Con la nueva citación, la comisión insistirá en que el representante estadounidense exponga formalmente la postura de su gobierno. El caso ya excede a una distribuidora eléctrica: los acuerdos entre CALF y Huawei quedaron en el centro de la pulseada geopolítica entre Washington y Pekín por la infraestructura digital argentina. Lo que viene ahora depende de dos movimientos: si el embajador acepta la segunda invitación y si la cooperativa sostiene sus contratos pese a la presión. Ninguna de las dos respuestas llegó todavía.
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