En Villa La Angostura, los frutos finos son parte del paisaje y también de la economía. Hace doce años, Sebastián Portanova decidió convertirlos en un producto con marca propia. Hoy su emprendimiento, Hueni Mermeladas, llega a diez provincias argentinas a través de comercios, hosterías y cabañas. El gobierno provincial difundió su historia este viernes 8 de agosto, dentro de la iniciativa Hecho en Neuquén, que promociona a las pymes locales.
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Del bosque al frasco, sin salir del pueblo
La premisa del proyecto fue clara desde el arranque: elaborar mermeladas de calidad con fruta producida en la región. Para eso, la firma trabaja con chacras y productores patagónicos que le proveen la materia prima. Esa cadena corta genera desarrollo local y pone en primer plano a las frutas finas, uno de los emblemas productivos de la cordillera. «Todo se hace íntegramente en Villa La Angostura. Desde la fruta que se cosecha en las chacras de la zona hasta la elaboración, el envasado, el etiquetado y la distribución», contó Portanova. Según el productor, la gente valora que los productos estén hechos completamente en la Patagonia.
Tres líneas y ningún conservante
La empresa cuenta con un establecimiento habilitado a nivel nacional y desarrolla tres líneas de productos. La primera reúne las mermeladas tradicionales con azúcar, en siete variedades de frutas finas. La segunda reemplaza el azúcar refinada por jugo de uva como endulzante natural. La tercera combina frutas con chocolate semiamargo o blanco, según cada receta. Las recetas de Hueni Mermeladas llevan solo fruta, azúcar, jugo de uva o chocolate: sin conservantes, aditivos químicos ni ingredientes artificiales. Por eso los frascos duran hasta dos años cerrados y tres meses una vez abiertos, conservados en frío.
El sello libre de gluten como diferencial
Uno de los puntos fuertes de la marca es su certificación de Alimentos Libres de Gluten, que garantiza productos aptos para personas con celiaquía. Las frutas no contienen gluten de forma natural. Sin embargo, el emprendimiento implementó protocolos estrictos para evitar la contaminación cruzada durante la elaboración. «Entendimos que había personas que necesitaban la tranquilidad de consumir un producto certificado por una cuestión de salud», explicó Portanova. La certificación respondió a esa necesidad concreta y, además, le permitió a la firma diferenciarse dentro del mercado de la economía regional.
La meta: más provincias y el mercado externo
Detrás de cada frasco trabaja un equipo de seis personas, que sostiene los estándares de calidad de la marca. Los dulces ya se venden en comercios, hosterías y cabañas de distintos puntos del país, con fuerte presencia en los destinos ligados al turismo cordillerano. El plan de crecimiento apunta a sumar nuevas provincias y, a futuro, explorar mercados internacionales con productos que representen la identidad gastronómica neuquina. La historia se difunde en el marco de la promoción oficial de las pymes neuquinas, que busca agregar valor a las materias primas de la provincia. Desde la cordillera, Hueni Mermeladas muestra que una pyme chica puede escalar sin resignar origen: la fruta, la cocina y el frasco salen del mismo pueblo.
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