Un partido que tuvo a su presidente dentro del gabinete provincial ahora quiere pararse enfrente. Eso dejó el encuentro que la UCR de Neuquén realizó el sábado pasado en el Comité de Zapala. Dirigentes, afiliados y simpatizantes firmaron un documento con definiciones sobre la economía, las instituciones y el mapa político de la provincia. La conclusión es directa: para los radicales hay un vacío en la oposición, y ellos se proponen ocuparlo antes de 2027.
El diagnóstico económico abre el texto. Los participantes expresaron preocupación por los neuquinos que no están vinculados a Vaca Muerta y que, según el documento, quedaron afuera del crecimiento. También apuntaron al costo de vida, agravado por la reducción de subsidios al gas y a la electricidad. A eso sumaron el crecimiento de la pobreza y el endeudamiento de las familias. El texto no aporta cifras propias: es un diagnóstico partidario, no una estadística. Pero marca por dónde piensan disputar la agenda.
Qué dice el documento sobre las instituciones
El segundo eje es institucional. Los radicales hablan de un menoscabo en el funcionamiento de las instituciones y de una pérdida de la división de poderes. Además cuestionan el manejo de la comunicación oficial del Gobierno provincial. Ese planteo no es nuevo dentro del partido. Desde marzo, los diputados César Gass y Federico Méndez integran el interbloque Neuquén República en la Legislatura, un espacio que se formó con el objetivo declarado de defender la legalidad y el equilibrio entre los tres poderes. Méndez, de hecho, responde al bloque Democracia Neuquén, no al radical. El documento de Zapala traslada ahora esa bandera del recinto al territorio.

El pase de dirigentes del MPN y el vacío opositor
El tercer eje es el que más ruido político hace. Según los radicales, el escenario neuquino atravesó una profunda reconfiguración: dirigentes de distintos espacios se sumaron al oficialismo y esa concentración dejó a una parte de la sociedad sin representación. El texto va más lejos y señala contradicciones entre el discurso con el que Rolando Figueroa llegó al poder y sus decisiones posteriores. Para la UCR, el gobernador terminó incorporando dirigentes del MPN y reproduciendo prácticas que antes cuestionaba. El contexto ayuda a leer la crítica: la semana pasada el partido provincial anunció que no competirá por la gobernación en 2027, tras 64 años de hacerlo. Ese retiro deja un espacio que varios sectores ya salieron a disputar. Frente a ese cuadro, el documento fija la meta: “nuestra responsabilidad como radicales es generar una alternativa real de poder para todos los neuquinos”, basada en una administración eficiente de los recursos de Vaca Muerta y en instituciones sólidas.
Quiénes estuvieron y qué viene ahora
La reunión tuvo a la conducción partidaria completa. Estuvieron Juan Peláez, presidente del Comité Provincia, y Estefanía Buamscha, presidenta del Comité Capital, junto a Gass, Méndez y el concejal Pablo Scialabba. Peláez asumió en febrero con la consigna de reconstruir el partido y fue, hasta su salida, secretario de Producción del gobierno de Figueroa. Ese dato explica el giro: el radicalismo pasó de integrar la gestión a buscar diferenciarse de ella. En los últimos meses, sin embargo, el propio Peláez no descartó acuerdos con sectores libertarios. La definición de con quién se arma esa alternativa sigue abierta en la política provincial.
Los radicales definieron a Zapala como “el puntapié inicial” de una construcción que, según plantearon, deberá recorrer toda la provincia. El cierre del documento fija el tono: “por eso, los radicales de esta provincia nos convocamos con principios, con convicción y coraje”. Lo que viene es más concreto que la épica. La UCR de Neuquén tiene que demostrar si la convocatoria se repite en otras localidades, si el diagnóstico sobre la economía fuera de Vaca Muerta se traduce en propuestas y, sobre todo, si logra un armado antes de que se cierre el calendario electoral de 2027. Por ahora, el partido ocupó un lugar en la agenda. Ocupar el lugar de la oposición es otra cosa.

