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La expansión de TanGo Energy dentro de Vaca Muerta cruzó el límite provincial. La compañía, que este año pasó a controlar el 100% de Aconcagua Energía, presentó durante la Energy Summit Mendoza 2026 su plan para impulsar el no convencional en el sur mendocino. El terreno elegido es el bloque Payún Oeste, en el departamento de Malargüe, donde la formación se extiende más allá de Neuquén. Hasta ahora, la empresa había concentrado su esfuerzo en revertir la declinación de sus yacimientos convencionales maduros. Ese trabajo, según la propia compañía, ya dio resultado y abrió la puerta a la etapa siguiente.
De los campos maduros al shale
La historia de TanGo Energy en Mendoza no arrancó con el shale. Aconcagua Energía se había hecho conocida por operar campos convencionales viejos, con producción en caída, en varias cuencas del país [VERIFICAR alcance de la cartera]. El desafío técnico era frenar esa curva descendente. Para eso se aplicaron intervenciones sobre pozos existentes y una gestión más intensiva de las áreas, un camino que la empresa describe hoy como cumplido. Ahora, con la declinación revertida, el foco pasa a rocas que nunca se explotaron a escala en esa zona. Es decir, la compañía usa el flujo de los campos maduros como base para financiar una apuesta de mayor riesgo, pero también de mayor potencial.

El cambio de control también pesa en la decisión. Cuando TanGo tomó la totalidad de Aconcagua Energía, la lectura del mercado fue que la nueva conducción buscaba ordenar la casa antes que crecer. Sin embargo, el anuncio de Malargüe muestra otra cosa: el orden financiero y operativo era el paso previo para crecer en el no convencional. Los detalles de inversión, cantidad de pozos y cronograma de perforación no se conocieron en el material difundido [VERIFICAR cifras del plan]. Lo que sí quedó claro es la dirección: el shale mendocino deja de ser una promesa lejana para esta operadora.
Por qué Payún Oeste importa más allá de Mendoza
Malargüe es el punto donde Vaca Muerta se prolonga hacia el norte. Durante años, el desarrollo no convencional se concentró casi por completo en Neuquén, sobre todo en Añelo y su corredor. Mendoza, en cambio, quedó rezagada, con pocos pozos horizontales y resultados dispares. Por eso cada nuevo proyecto en Payún Oeste funciona como una prueba de si la geología del sur mendocino puede replicar, aunque sea en parte, la productividad neuquina. Para la industria de Vaca Muerta es una señal doble. Por un lado, confirma que las operadoras medianas ven espacio para crecer fuera del núcleo. Por otro, anticipa competencia por equipos, contratistas y personal calificado, recursos que hoy salen en gran medida de la cuenca neuquina.
El gobierno de Mendoza viene empujando esa agenda con la Energy Summit como vidriera. La provincia busca posicionarse como el segundo polo del shale argentino y necesita operadores dispuestos a perforar, no solo a mantener áreas. Un anuncio como el de TanGo Energy le sirve a esa estrategia porque llega de una empresa que ya opera en el territorio y conoce sus costos. La información oficial sobre el sector se puede seguir en el sitio del Gobierno de Mendoza, mientras la compañía todavía no publicó un cronograma detallado.
Lo que viene ahora
El próximo paso es pasar del anuncio al pozo. La industria va a mirar tres cosas: cuándo entra el primer equipo de perforación a Payún Oeste, qué resultados iniciales muestra la roca y cómo se financia la campaña. Además, los proveedores neuquinos siguen el caso con interés, porque un desarrollo en Malargüe podría abrirles un segundo mercado a pocas horas de ruta. Si TanGo Energy logra en el shale lo que dice haber logrado en los campos maduros, Mendoza tendrá por fin un caso concreto para mostrar. Si no, la brecha con Neuquén se va a seguir ampliando. Los datos de producción y de inversión en energía de los próximos meses van a decir cuál de los dos escenarios se impone.

