Última actualización: septiembre de 2026 — cifras de la paritaria abril 2026–marzo 2027. Este artículo se actualiza con cada acuerdo salarial.
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Ningún trabajador convencionado de la industria cobra hoy menos de $4,1 millones brutos por una jornada estándar. La escala completa, los adicionales que engordan el recibo y cuánto pagan los puestos fuera de convenio.
El sueldo petrolero es, desde hace años, la vara con la que se mide el resto del mercado laboral argentino. En Vaca Muerta, donde la actividad no da tregua y cubrir vacantes en locaciones remotas es un desafío permanente, esa vara está más alta que en ningún otro lado. La pregunta que se hacen desde el joven que termina el secundario técnico hasta el profesional que evalúa mudarse a Neuquén tiene una respuesta concreta, y se actualiza cada año en la mesa de paritarias.
Quién define los sueldos
Los salarios del personal convencionado se negocian entre dos cámaras empresarias —la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) y la Cámara de Servicios Petroleros (CASEPE)— y los dos gremios de la cuenca: el Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa y el sindicato del Personal Jerárquico. El ciclo paritario corre de abril a marzo, con revisiones que suelen ajustarse a la inflación en tramos.
La última negociación, que abrió el ciclo abril 2026–marzo 2027, fijó una recomposición del 16% pagadera en cuatro tramos, mediante un esquema que combina subas sobre las planillas salariales con asignaciones. Según el análisis del contador Gonzalo Martín Gutiérrez, de la firma C.S.B. & Asociados, difundido por el suplemento +E de La Mañana de Neuquén, el primer impacto pleno llegó con las liquidaciones de julio, que incorporaron una suba efectiva del 6% sobre básicos y adicionales convencionales.
El piso: $4,1 millones brutos
Con esa actualización, el haber bruto mínimo garantizado para un operario que cumple un régimen de 8 horas diarias quedó en $4.130.864 mensuales. Es el piso absoluto de la actividad: nadie convencionado cobra menos, y la mayoría cobra bastante más.
A ese básico se le suman los conceptos que distinguen al recibo petrolero de cualquier otro:
- Vianda alimentaria: $38.000 por cada jornada de 8 horas trabajada. En un mes de actividad plena, solo este concepto agrega más de $800.000.
- Asignación Vaca Muerta: una suma fija de $402.800 mensuales para quienes trabajan en la cuenca, que se mantuvo sin cambios en el último acuerdo.
- Adicionales convencionales: horas extra, regímenes de turnos rotativos y diagramas especiales de yacimiento, zona desfavorable y demás conceptos del convenio, que se actualizaron con el mismo 6% que los básicos.
Por eso los promedios reales de bolsillo del personal de operaciones —especialmente en equipos de perforación y terminación, con diagramas intensivos— superan con holgura el piso de convenio. La contracara: son regímenes exigentes, con semanas enteras en el yacimiento y descansos compensatorios.
Un dato menos difundido del último acuerdo: incluye una contribución sindical extraordinaria y por única vez de $225.000 por trabajador, que se descuenta en nueve cuotas mensuales hasta marzo de 2027.
Fuera de convenio: la escala profesional y gerencial
Para ingenieros, profesionales y mandos gerenciales, los sueldos se pactan individualmente, pero los relevamientos del mercado muestran que la Patagonia paga por encima de Buenos Aires — una prima geográfica que compensa la radicación. Según el relevamiento de la consultora Randstad para el sector Oil & Gas difundido a comienzos de 2026, un gerente de planta que en Buenos Aires tiene un techo aproximado de $17,3 millones brutos mensuales, en la Patagonia llega a $21,6 millones. En la alta dirección, un director de Administración y Finanzas (CFO) de la región se mueve entre $20,6 y $26,8 millones, y un director de Operaciones alcanza topes de $25 millones.
El mismo relevamiento aporta otro dato de época: para retener talentos clave, el 17% de las empresas del sector paga salarios directamente en dólares, y un 9% adicional ofrece bonos en moneda dura.
Lo que hay que mirar hacia adelante
Tres variables van a definir los próximos recibos: los tramos pendientes del acuerdo 2026-2027, que se liquidan escalonados hasta marzo; la evolución de la inflación, que históricamente reabre la discusión cuando supera lo pactado; y el nivel de actividad de la cuenca, porque en la industria petrolera las horas trabajadas mandan tanto como la escala. Cuando se firme la próxima revisión, esta nota se actualiza.

