Qué es GyP y cómo funciona el «acarreo» en Vaca Muerta

Es socia en más de una docena de concesiones no convencionales sin perforar un solo pozo con capital propio. La historia y el mecanismo de Gas y Petróleo del Neuquén, la empresa con la que la provincia se sienta del lado de los dueños de la mesa.

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Neuquén 21
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Notas de la redacción de Neuquén21. Producción periodística del equipo editorial del medio, con foco en Vaca Muerta, energía, economía y política de la provincia del Neuquén.

Es socia en más de una docena de concesiones no convencionales sin perforar un solo pozo con capital propio. La historia y el mecanismo de Gas y Petróleo del Neuquén, la empresa con la que la provincia se sienta del lado de los dueños de la mesa.

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En los papeles de buena parte de las concesiones de Vaca Muerta aparece un socio que no opera, no perfora y no pone un dólar de inversión directa. Se llama Gas y Petróleo del Neuquén S.A. —GyP, en la jerga de la industria— y es la herramienta con la que el Estado neuquino participa del negocio hidrocarburífero más allá de las regalías. Entender qué es GyP y cómo funciona es entender una parte central de la economía política de la provincia.

Qué es GyP y por qué existe

La reforma constitucional de 1994 estableció que los recursos naturales pertenecen a las provincias. Neuquén, dueña del subsuelo más codiciado del país, decidió en 2008 dar un paso más que cobrarle regalías a los operadores: el 16 de mayo de ese año, mediante el Decreto 770/08, el Ejecutivo provincial creó Gas y Petróleo del Neuquén, una sociedad anónima de mayoría estatal. Al año siguiente, con el Decreto 436/09 y sus complementarios, le reservó un paquete de un centenar de áreas hidrocarburíferas para que las explorara y explotara por sí o asociada a terceros.

Esa reserva es la llave del modelo: quien quiera desarrollar esas áreas no le compra una concesión a la provincia; se asocia con su empresa.

El «acarreo», explicado

El corazón del esquema —y la respuesta corta a qué es GyP en la práctica— es el sistema de carry o «acarreo». Funciona así: GyP conserva una participación —típicamente del 10%— en cada área que licita, pero no aporta capital para la exploración ni el desarrollo. El socio privado financia el 100% de las inversiones, incluida la porción que le correspondería a GyP. La empresa provincial devuelve («repaga») esa parte con el producido de su porcentaje de la producción, y una vez cubierto el repago le queda una participación libre que genera caja.

Alberto Saggese, presidente de GyP, lo resumió en una entrevista con Vaca Muerta News: la empresa no realiza las inversiones directas en los yacimientos, sino que las paga con el producto que obtiene, y del repago le queda una participación libre que genera flujo de fondos. En el mismo diálogo definió el rol societario: GyP no opera, pero tiene voz y participa activamente de las decisiones en las áreas donde es socia.

Para la provincia, el atractivo es doble: cobra regalías como autoridad concedente y, además, participa de la renta del negocio como accionista. Para el privado, el costo de «acarrear» al socio estatal se compensa con el acceso a áreas que de otro modo no están disponibles.

Operaciones en un área hidrocarburífera de la provincia de Neuquén
GyP participa como socia en las áreas que licita, sin operar los yacimientos.

Las rondas licitatorias

El mecanismo de entrada son las rondas: GyP publica un menú de áreas y las empresas compiten con ofertas que se evalúan según una fórmula que pondera la participación que se le reconoce a GyP, las regalías ofrecidas, la actividad comprometida en el área y el bono de acceso. Tras cinco rondas históricas y el Plan Exploratorio Neuquén, la empresa acumuló 24 contratos de asociación y mantiene unas 74 áreas disponibles para nuevas asociaciones.

El sistema sigue activo: la Ronda 1/2026 recibió 20 propuestas de 10 empresas por 8 de las 15 áreas ofrecidas, y para fines de noviembre está previsto el lanzamiento de la Ronda 2/2026, enfocada exclusivamente en gas.

El vaivén legal: prohibido, tolerado, restaurado

El acarreo tuvo una vida jurídica agitada. En 2014, la reforma de la Ley de Hidrocarburos (Ley 27.007) le puso dos límites a Neuquén: un tope del 12% a las regalías de los nuevos proyectos y la prohibición de imponer a GyP como socio en carry en las concesiones futuras. La empresa se adaptó con un esquema asociativo voluntario —el operador con el 90%, GyP con el 10%— y con movidas como el canje de participaciones con YPF, que le entregó siete campos maduros y le aportó flujo de caja en años clave.

Una década después, la Ley Bases de 2024 eliminó aquellos límites nacionales. Y la provincia no tardó en usar el margen recuperado: desde 2025, la gobernación exige un piso de regalías del 18% para las nuevas áreas de explotación y que GyP conserve un 10% de participación accionaria en las nuevas concesiones no convencionales. El acarreo, en los hechos, volvió a ser condición de entrada a Vaca Muerta.

Qué tiene hoy y qué se discute

El portafolio actual de GyP incluye 14 concesiones de explotación no convencional con objetivo principal en la formación Vaca Muerta, derechos económicos en otra área y sociedades con los principales operadores del país, varios de los cuales desarrollan sus concesiones en modo factoría. Los dividendos van al Estado provincial.

El modelo tiene defensores y críticos. Del lado del mostrador provincial, se destaca que convierte al Estado en socio del negocio y no en mero cobrador de regalías, con voz en las decisiones operativas. Del lado inversor, el carry es un costo de entrada que encarece los proyectos frente a otras cuencas del mundo, y hay quienes cuestionan que una empresa con participaciones pasivas y renta asegurada tenga los incentivos de eficiencia de una petrolera convencional. Esa tensión —cuánto capturar sin espantar inversión— es, en el fondo, lo que define qué es GyP hoy: la discusión permanente de la política energética neuquina.

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