El gobierno nacional empieza a despejar el cuadro institucional sobre el que va a apoyar la próxima oleada de inversiones en Vaca Muerta y en las industrias adyacentes que la cuenca habilita. Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, llegó este miércoles 20 de mayo al Centro de Convenciones y Exposiciones Domuyo de Neuquén para abrir el panel «Energía que exporta futuro: visión país» en las 13° Jornadas de Energía de Diario RÍO NEGRO. Allí confirmó los lineamientos del nuevo régimen que la administración Milei prepara para complementar al actual RIGI: un esquema más agresivo, orientado a industrias de recursos naturales que hoy no existen en el país.
El funcionario lo describió en términos de doctrina antes que de catálogo. «El objetivo es normalizar esta maraña de cosas a la que estábamos acostumbrados. Queremos dar espacio, que el sector privado fluya y el Estado se corra del medio; el privado es más eficiente porque es su plata la que está en juego», afirmó ante el auditorio. Sobre esa base presentó el plan oficial para tres frentes: el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el rediseño del esquema de subsidios y el lanzamiento del nuevo marco normativo que el sector ya empezó a bautizar como «Super RIGI».
Qué es el «Super RIGI» — y qué no cubre
El nuevo régimen está en redacción y arranca con un principio de exclusión claro: no aplica a gas, petróleo ni minería convencional. Se diseña, según González, para «industrias nuevas» que la matriz productiva argentina todavía no procesa a escala: industrialización de recursos naturales, minerales críticos e hidrógeno verde. La lógica de la administración es que esas industrias necesitan un piso de incentivos superior al RIGI original porque arrancan desde cero y compiten con jurisdicciones internacionales con esquemas más ambiciosos.
Los beneficios anunciados desbordan los del marco vigente. González habló de umbrales mínimos de inversión más altos, plazos más largos de estabilidad fiscal y, como punta de lanza, la eliminación total de aranceles de importación de mediano y largo plazo. La condición política dura es la adhesión obligatoria de provincias y municipios donde se radiquen los proyectos. «Es un esfuerzo compartido; no tiene sentido que Nación resigne recursos si la provincia o el municipio aplican tasas extorsivas», sentenció.
El RIGI actual ya viene rindiendo
El secretario llegó con cifras concretas para sostener la apuesta. El RIGI tiene hoy 17 proyectos aprobados y más bajo revisión. Para Vaca Muerta, el punto de inflexión fue una visita anterior a la región junto al ministro Luis Caputo, donde se decidió ampliar el beneficio al upstream. La decisión apunta a destrabar desarrollos en áreas con rentabilidad pre-RIGI más baja, donde la actividad necesita el incentivo fiscal para acelerar la curva. El proyecto LLL Oil de YPF por USD 25.000 millones, presentado a mediados de mes, encaja exactamente en ese marco.
La lectura del gobierno es que el RIGI funcionó como prueba piloto para una nueva generación de incentivos. El Super RIGI extiende ese modelo a sectores estratégicos donde Argentina puede tomar posiciones tempranas en cadenas de valor globales que recién se están armando. Hidrógeno verde —donde la Patagonia tiene ventajas competitivas estructurales por viento y energía limpia— es el caso paradigmático.
El otro frente: subsidios focalizados y zona fría
González también detalló cómo avanza el rediseño del esquema de subsidios energéticos focalizados (SEF). El criterio general es que el Estado cubra el 50 por ciento del costo de la energía, con una franja adicional del 25 por ciento que la autoridad de aplicación se reserva durante el empalme 2026 para mitigar el impacto sobre los hogares de menores recursos. El razonamiento es que la transparencia de precios es lo que permite decisiones de consumo informadas: «Los consumidores residenciales e industriales y generadores tienen que entender el costo real de la energía para tomar mejores decisiones».
Sobre la Zona Fría —el régimen que Diputados acortó por media sanción ese mismo miércoles 20 de mayo—, el secretario fue directo. Calificó la ampliación de 2021 como una «aberración» y confirmó que el objetivo es volver al esquema original. «Hoy el fondo es deficitario porque hay menos aportantes. Se irán ajustando las alícuotas para que el fondo sea plano y el beneficio se concentre donde realmente hace la diferencia», explicó. Mientras hablaba en Neuquén, en Diputados se aprobaba el proyecto por 132 a 105.
Lo que Neuquén capitaliza — y lo que tiene que decidir
La pieza institucional que el Super RIGI configura impacta directamente sobre la geografía productiva neuquina. La provincia tiene desarrollo avanzado en gas y petróleo (cubierto por el RIGI ya vigente) y un horizonte potencial sobre hidrógeno verde y minerales críticos, donde la condición de adhesión provincial obligatoria se vuelve filtro político. Si Neuquén quiere captar proyectos del nuevo régimen, va a tener que alinear sus regímenes provinciales y municipales sin imponer cargas adicionales que la Nación califique de «extorsivas».
El cuadro confirma un patrón estructural del ciclo 2026-2030: cada nueva pieza de la arquitectura fiscal-energética nacional pasa por una negociación territorial con las provincias productoras. Como sintetizó González al cierre del panel, el éxito del Super RIGI va a depender no solo del marco normativo sino de la capacidad de coordinación con los Estados subnacionales. Para Neuquén, eso plantea decisiones operativas concretas sobre regímenes promocionales, regalías y procedimientos de adhesión que la administración Figueroa tendrá que procesar en el corto plazo.
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