Las tres operadoras de mayor peso del corredor neuquino terminaron el primer trimestre de 2026 con todos los indicadores empujando en la misma dirección. YPF, Vista Energy y Pampa Energía sumaron en conjunto USD 1.370 millones de inversión en los tres primeros meses del año, lograron crecer simultáneamente en EBITDA por primera vez y, según el último análisis comparativo publicado por la auditora RICSA ALyC, marcaron récords operativos sobre el desarrollo del shale en Vaca Muerta. El cuadro consolida lo que el sector viene anticipando hace meses: la cuenca neuquina entró en una etapa donde el músculo financiero, la eficiencia operativa y la expansión territorial crecen al unísono.
El informe, publicado el 18 de mayo, cruzó balances Q1 reportados a la Comisión Nacional de Valores y a la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos. La conclusión combina números duros con una lectura estratégica: lo que está pasando en Vaca Muerta este trimestre no es un pico cíclico, es la consolidación de un modelo productivo que termina de ordenar precios, costos y márgenes.
Vista lidera en rentabilidad y eficiencia
El primer dato que ordena el ranking es de rentabilidad: Vista Energy cerró el trimestre con un margen EBITDA del 52,1% y el costo de extracción más bajo del análisis, en torno a USD 4,3 por barril equivalente de petróleo. La operadora que conduce Miguel Galuccio alcanzó un récord histórico de producción de 134.700 barriles equivalentes por día, con un crecimiento interanual del 66,5%. Vista opera con una matriz prácticamente 100% shale y vuelve a posicionarse como la operadora con la mejor combinación de costos bajos y crecimiento agresivo del sector.
La auditora también destaca que Vista redujo en un 9% su costo de extracción respecto del cierre 2025, una mejora que confirma la madurez técnica del playbook que la compañía aplica sobre sus bloques estrella. La apuesta de inversión por USD 5.600 millones hacia 2028 que la compañía presentó en abril sostiene esa trayectoria.
YPF: escala operativa con margen récord
Si Vista lidera en rentabilidad porcentual, YPF lidera por volumen y por margen absoluto. La petrolera de bandera registró ingresos upstream por USD 2.021 millones en el trimestre, un EBITDA de USD 1.148 millones y un margen del 56,8%, el más alto entre las tres operadoras comparadas. El shale alcanzó el 74% de su producción total, con un récord propio de 205.000 barriles diarios de crudo shale. El dato que el sector mira de cerca es la reducción del costo de extracción: YPF logró bajarlo un 42% respecto de 2025, la caída más fuerte del conjunto y la señal más clara de que la curva de aprendizaje sobre Vaca Muerta dejó de ser teórica.
El resultado opera como respaldo financiero del proyecto LLL Oil por USD 25.000 millones que la compañía presentó al RIGI a mediados de mes. La maquinaria operativa que sostiene esos números es la misma que va a financiar, en parte, la perforación de 1.152 pozos hasta 2032 con el objetivo de sostener 240.000 barriles diarios de exportación.
Pampa Energía y la palanca de Rincón de Aranda
El tercer player consolidó su perfil upstream con un crecimiento del 69% interanual en ingresos, que llegaron a USD 247 millones. El factor decisivo es Rincón de Aranda, el bloque donde Pampa Energía concentra su desarrollo shale: la producción pasó de 0,9 a 18,2 Kboe/d en un año, multiplicándose por veinte. La auditora considera al bloque uno de los proyectos de shale de mayor crecimiento sectorial del último año. El costo de extracción de Pampa cayó un 11% respecto del año anterior, consistente con la tendencia transversal que reflejan los tres balances.
La consolidación de Pampa como operadora shale-first es uno de los datos estructurales que dejaron los últimos doce meses. En noviembre, la compañía presentó USD 6.900 millones en proyectos RIGI; en marzo aprobó un canje estratégico con YPF que la dejó con activos premium sobre el área Rincón de Aranda. El balance Q1 es la primera prueba financiera de ese reordenamiento de portfolio.
La nueva etapa: shale como núcleo del modelo
El cruce de los tres balances muestra un patrón compartido. Las tres operadoras crecieron simultáneamente en EBITDA por primera vez —algo que no había ocurrido en ciclos anteriores donde una crecía y otra se contraía—; redujeron costos de extracción a tasas de doble dígito; y migraron de manera sostenida hacia el shale como núcleo de su matriz productiva. La auditora subraya que esa convergencia genera un piso de competitividad estructural sobre el cual los próximos cinco años se van a procesar bajo lógica distinta a la anterior.
Los efectos secundarios se ven en los mercados internacionales. Los ADR de las tres compañías sostienen tendencias alcistas de mediano plazo, con objetivos de crecimiento hacia 2027 aún en escenarios donde el petróleo enfrenta correcciones técnicas. La lectura del sector financiero, en términos de RICSA ALyC, es que Vaca Muerta consolida su rol de motor principal de generación de valor energético argentino.
El siguiente cuello de botella no es upstream —ahí los datos están del lado correcto— sino el sistema de evacuación. La cuenca necesita que el oleoducto VMOS arranque en diciembre, que las terminales de Punta Colorada operen a régimen y que los proyectos de gas natural licuado avancen sobre la firma final de los FID. Si esa segunda capa cierra a tiempo, los balances del Q2 y Q3 podrían empujar todavía más. Si se demoran, el sector va a tener que recalibrar el ritmo de inversión sobre el que se construyó este primer trimestre histórico.
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